No saqué este post en su momento porque era muy personal. Pero ahora ya pasó tiempo y me gustaría que todos sepan quien fue mi padre.
---
Mi hermana me dijo que se quería quedar con el reloj de mi papá y que llevaría algo de mi papá a mi hermana que está en Alemania, me dijo tú te puedes quedar con algo para recordarlo. Inmediatamente supe con qué me quedaría, con sus Crocs. Mis sandalias de casa se rompieron hace poco y necesitaba unas nuevas, los Crocs de mi papá iban a cubrir esta necesidad y de paso cada momento que los usara me acordaría de él, de manera automática.
Ya va a ser una semana de que se fue, a su manera, en paz con el mundo y con las personas que lo querían, despidiéndose de todos, se fue apagando en unas horas. Tuve la gracia de poder sostener su mano mientras agonizaba, me di cuenta el momento exacto en el que dejó este mundo, aunque el oxímetro decía otra cosa. Estaba dormido, no pude volver a escucharlo, pero le dije “Papá te amo y te necesito”. Rezaba para que no se fuera, le pedí a Dios que se sanara, pero dentro de mi sabía que era inevitable. A donde fue, no tengo idea. Soy creyente, pero en este momento de mi vida no estoy seguro de nada, solo espero que esté en un lugar mejor, sano y sonriendo.
Mi viejo era la persona más buena que he conocido. Seguro muchos dirán que fue su padre y por eso hace esta afirmación, pero no es así. Mi papá era bueno hasta la raíz. Yo no soy como él, pero me gustaría serlo. Mi viejo era feliz con lo poco, era humilde, atesoraba la amistad, estaba enamorado de mi mamá a pesar de los años juntos y creo que más bien todos esos años habían reforzado el amor que sentía por la Julita. Muchas veces me habló de mi mamá con ese amor que causaba una inevitable envidia, “hay mi mujer, hemos hecho tantas cosas juntos, he sido muy feliz…”.
Ahora que tengo sus Crocs siento que me quedan demasiado grandes, de manera literal son al menos dos tallas más grandes que mis pies, y también, por supuesto, porque me falta mucho para ser como mi papá. Él nunca tuvo mucho dinero, pero era dichoso, nunca tuvo mucho éxito en el trabajo, pero su vida era profunda y sus amistades sinceras. Todo el que lo conocía lo terminaba queriendo y respetando y mucha gente lo va a extrañar. El vacío que deja es inmenso. Por dentro siento que se ha formado un cañón profundo y no puedo ver el río en el fondo, solo las paredes frías y grises y el abismo interminable donde desaparecen mis pensamientos. Sabía que esto pasaría, a pesar de que desde hace unos meses me preparaste para tu partida. Te extraño papá, eso no va a cambiar nunca.
Mi viejo tenía ese tono de voz reconfortante, que esperas escuchar en los peores momentos, cuando crees que todo te ha abandonado. Le encantaba oler a las personas que amaba. Decía que podía reconocer cuando alguien estaba cerca, sin necesidad de verlo, sólo por su aroma. Ahora yo hago eso. Cuando estaba enfermo en su cama, me quedaba a su costado y de vez en cuando olía su cabeza. Lo mismo hago con mis hijos y mi esposa. Los huelo porque eso me da tranquilidad y me hace recordar a mi papá.
En otra realidad me hubiese gustado que mi padre me durara unos años más, que viese a mis hijos crecer, que lleve al chinito a los partidos de fútbol y que sea ese abuelo que todos necesitamos alguna vez. Mi madre antes me decía que los buenos se van primero, porque Dios los quiere tener a su lado. Algo de eso debe ser. No estoy completamente seguro de que haya alguien arriba o como dice mi amigo Max si en verdad existe el país de los muertos o quizá terminemos siendo sólo polvo cósmico. Si realmente Dios existe me disculpo por tener tan poca fe, antes no era así. Pero, en el caso de que mi viejo se encuentre caminando por los campos Elíseos, se encuentre teniendo un festín con los Dioses, o esté en presencia de la trinidad, lo único que ne queda es la esperanza de verlo nuevamente algún día.
Te amo papá, ahora y siempre y no te preocupes que me encargo de tus cosas. Lamento no haber sido un mejor hijo, o no haberte dicho más veces lo que significas para mí. Lamento haber sido un hijo engreído que pensaba que siempre estarías ahí. Lamento los momentos en que no estuve y espero que me perdones papá. Antes de irte me dijiste que estabas muy orgulloso de tus hijos, de lo que somos. Gracias por todo lo que me diste, ha sido tanto amor que ahora no se cómo dejarte ir. Mi choche, si estás en el cielo cuídame como siempre, yo voy a rezar por ti, aunque no esté convencido de nada.
Hasta pronto papá.
Tu Hijo