sábado, 10 de octubre de 2026

SER SERIO O PARECER SERIO


En El Principito, el famoso libro francés de Antoine de Saint-Exupéry, se hace una diferencia marcada entre cómo piensa un niño y cómo lo hace un adulto. Por lo menos cómo debe pensar un adulto para ser tomado en serio. El autor, sin decirlo, hace una crítica sobre cómo perdemos nuestra capacidad de soñar e imaginar cuando llegamos a la adultez. Hace unos días, mientras conversaba con Antonio (uno de los supervisores del proyecto), me dijo: «¿Sabes qué me ha ayudado en estos años a destacarme?... mi imaginación». Aun siendo un adulto serio y aburrido, puedo imaginar cómo arreglar las tareas del trabajo y decidir cuál es la mejor estrategia para librar casi todos los problemas. Repito, casi todos los problemas; con los que no se pueden arreglar, lo mejor es hacer de tripas corazón, respirar hondo y buscar la forma de reducir el daño.

Luego hablé con «los caballeros de la mesa redonda» —todos los días tenemos la reunión de coordinación con el staff— y, para aliviar un poco la tensión del trabajo, les dije: «Es mejor trabajar con una sonrisa y mantener la energía al tope. No es cierto que la persona que se porta con mayor seriedad es la más responsable. Ser responsable es saber dar la cara a tus problemas y atender tus obligaciones. Si lo puedes hacer sonriendo, es mejor…». Dije otras cosas más y luego la reunión fluyó. Con los días, el equipo se ríe más y celebramos los pequeños triunfos. Mañana incluso tenemos la celebración de los cumpleaños del mes; debería ser a fin de mes, pero prefiero que sea mañana. Es importante que la gente se relaje unas horas, que coma pastel y tome gaseosa. Ya son varios días limpiando la quebrada, y el calor y el agua minan el cuerpo, por esto la mente y el espíritu deben estar bien.

Mi maestro de kung-fu decía: «Espíritu manda, mente obedece, cuerpo pertenece». Mi mente nunca estaba en silencio cuando era joven; sigue sin estarlo. Pero al día de hoy entiendo lo que quería decir mi maestro. Entiendo que hay que elevar el espíritu, tener la mente sana (lo mejor que se pueda) y el cuerpo debe escuchar. En artes marciales, primero, se educa al cuerpo para que te obedezca y funcione correctamente; se empieza siempre por lo físico, lo cual es lo más sencillo de trabajar. Segundo, tener un espíritu fuerte es sumamente difícil, porque no solo depende de ti. El espíritu se alimenta de energía primordial, de algo más elevado que requiere mucho de fe. Tercero y último, La mente se trabaja con la disciplina, con los cambios de hábitos y la dedicación. No obstante, como diría el buen Oscar, la disciplina siempre va a ser la cualidad más importante en todos los casos. Lo demás está sobrevalorado.

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He estado pensando mucho en el kung-fu y en volver a practicarlo. Hoy, caminando por el bosque, estaba haciendo mis bloqueos y golpes favoritos de antaño. Los trabajadores seguro pensaron que se me ha zafado un tornillo; no los culpo. Luego traté de acordarme de un par de posiciones de animales. Mi mente, poco entrenada, se quedó en blanco; lo intenté con más fuerza y nada. He guardado todo lo que aprendí en una versión digital que yo mismo escribí; fueron bastantes cosas. Si funcionan para pelear o no, en realidad no lo sé, nunca fui tan bueno. Pero el kung-fu es hermoso: por las formas, por la fluidez y por los miles de años de historia que tiene detrás. Les mando saludos a mis grandes amigos de la promo del kung-fu; no sé nada de ellos, pero los buenos recuerdos siempre los llevo conmigo.

 

TUPAQ



miércoles, 7 de octubre de 2026

PALABRA DE COMUNICADOR

 

Ayer estuve conversando con Apujirca, luego de algún tiempo. Mi buen amigo para más ocupado que la flamante presidenta de la república, la señora Keiko Fujimori. Pero, a pesar de que nuestra conversación fue corta, fue muy interesante. Le comenté que estoy escribiendo más seguido en el blog (debe ser el campo lo que me inspira), y Apujirca me dijo: «Lo que pasa es que eres un comunicador y lo necesitas». Miré hacia dentro y me dije: «Sí, pues, soy un comunicador, y eso debe salir». Al que le guste, que lo lea, y al que no, que pase la página; y es que lo hago para mí.

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Mis pies ahora están felices: hoy fueron al menos 7.5 km. Al llegar al campamento, como me faltaban unos pasos, me puse a dar vueltas alrededor. El chofer de la camioneta, quien también es el dueño del servicio de transporte, me dijo: «Ya se pasó de físico, ingeniero». Lo que quiso decir es que estaba entrenando mucho, no que yo tuviera alguna especialidad en ciencias físicas. «Nunca es mucho», le contesté, «hay que arrear el cuerpo ocioso». Sé que nunca he sido ocioso; por el contrario, me gusta hacer muchas cosas y pocas veces me quedo sentado. Esta cualidad me ha llevado a aprender tanto que podría vivir completamente solo en el wilderness y sobrevivir al estilo del hijo del rey Ragnar. La mamá de mi amigo diría: «10 000 veces te he dicho que no seas exagerado».

Hoy me detuve un momento en el campo; estaba preocupado por mi proyecto, porque se ha extendido un poco. Me senté encima de un tronco cortado, de esos que ponemos en las trochas para no pisar el lodo. Miré a mi alrededor el trabajo que estamos haciendo: la quebrada está quedando linda y los árboles se movían al compás del viento suave. No ha hecho calor hoy; mejor dicho, el cielo estaba nublado y hacía bochorno, pero era soportable. Recordé un video de la mañana sobre los regalos que nos ha dado Dios en la Biblia y recité el que me pareció más bonito: «Si Dios está conmigo, entonces ¿quién contra mí?». Me paré aún preocupado, pero mientras caminaba y escuchaba la música de la lista de Spotify que uso para entrenar, sentí que el peso se me iba quitando de encima.

«El Señor es mi pastor, nada me falta», dice el salmo 23; ser sus ovejas nos hace humildes. Mi madre me decía: «Hijo, no pierdas la humildad». Nunca me sentí soberbio, y me preocupé cuando mi mamá me dijo eso, porque luego continuó: «Dios ha visto tu soberbia y no le ha gustado». Me dijo otras cosas más, pero eso fue lo más fuerte. Al presente, mi mamá no puede decirme nada porque tiene una condición que se lo impide, pero eso se me quedó. No entendía de qué se trataba, y han tenido que pasar años para entenderlo. Me considero el mejor en mi tema, pero al mejor cazador se le escapa la paloma. Cómo reaccionas después es lo que importa. Muchas veces culpas al mundo en lugar de entenderte y perdonarte, y (en adición) pedir ayuda divina. «Con Jesucristo todo lo puedo; sin él no soy nada». Ahora entiendo que no estoy solo y que en cada dificultad él me toma de la mano.

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Lamento haberme puesto un poco bíblico hoy. Sé que estos temas son de cada uno y que en ocasiones la fe no es el tema preferido de conversación, pero quería contarles mi experiencia: soy comunicador y no lo puedo evitar.


TUPAQ



martes, 6 de octubre de 2026

LOS PASOS QUE ME FALTAN


Cada día en el campo camino entre 14 000 y 16 000 pasos. Si el terreno fuera plano no sería una gran caminata, pero como es monte, con barro y piedras, sí resulta bastante pesada. Los primeros días usé unas botas con punta y plantilla de metal. Cada una pesaba más de un kilo, así que mis pasos eran lentos y casi no podía saltar. Imaginaba que estaba entrenando mejor, supongo que por el peso de las botas. Luego de dos días empezaron a salirme ampollas a los lados de los pies, por lo que me puse curitas los siguientes dos días. El dolor por las ampollas cedió con las benditas, pero ahora me dolían los pies porque me quedaban más apretados, también por culpa de las dichosas curitas. Mis pies son como un par de camotes: gruesos y medio morados, como de hombre de Neandertal. A pesar de mis pies cavernarios, ya no podía soportar el dolor y la inflamación, así que le pedí al logístico que me consiguiera botas de jebe de pescador. Ese mismo día me trajo unas Venus.


Con las Venus, que son una marca de Ecuador, empecé a correr como liebre por el bosque. Estas botas no pesan nada, así que empecé a andar por la trocha con la agilidad de un jovencito de veinte años. Nada me podía detener; pero craso error. Cuando llegaron las piedras y las ramas, entendí que las Venus se sentían ligeras, pero al precio de no tener protección en la planta. Las piedras se me clavaban como si estuviera en chancletas. Las primeras las pasé casi desapercibidas, pero luego de cinco kilómetros de pedregal, las almohadillas de mis pies empezaban a sentir cada paso como una tortura. Llegué al campamento decidido a seguir caminando, aunque me sangraran los pies, pues mi misión era ver el trabajo de las cuadrillas de limpieza. «A la mierda, Túpac, si te sangran los pies te pondrás más curitas o vendas, pero no vas a dejar de ir al campo». El macho alfa supervisor de mis treinta y tantos había despertado y era invencible... obviamente, en mi cabeza. A la mañana siguiente le saqué las plantillas a una zapatilla y eso alivió el dolor, no a cero, pero sí a un nivel tolerable.


Ya transcurrió una semana; no he bajado el ritmo, pero tampoco lo he subido. Todos los días visito el campo dos veces y marco mis pasos en mi reloj inteligente (smartwatch), made in China. Ya no soy un joven, pero no me he rendido y, rozando los cincuenta y más, a este lobo solitario le quedan muchas batallas por delante. Algún día dejaré el manto, pero todavía no ha llegado ese momento. Aún me queda mucha energía para saltar charcos o rescatar mis botas hundidas en el fango. Mis días de campo no han terminado y sé que soy necesario. Por fortuna, ahora entiendo cómo funcionan muchas medicinas y siempre llevo mi pastillero conmigo: una para la energía, otra para la inflamación, otra para el dolor de cabeza, una más para las alergias y mi fiel Bismutol que jamás me abandona. Como diría mi abuelo Julio: «No estoy viejo, solo estoy usadito».

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Ayer hablé con el equipo y les expliqué la importancia de reír en el trabajo. Las personas felices trabajan mejor, estoy convencido de eso. Hoy, en la charla, les hablé sobre Dios y sobre cómo se pronuncia su nombre. Para los que no lo sepan, el verdadero nombre de Dios no tiene vocales y se pronuncia como una inhalación y una exhalación. Lo que significa que venimos al mundo diciendo su nombre y nos vamos de la misma manera (Maravilloso). No estoy diciendo el nombre de Dios en vano, pero es muy agradable saber cómo se llama. Pido una bendición para todas las personas que leen mi blog; juntos hacemos la comunión de los santos.

TUPAQ

domingo, 4 de octubre de 2026

LA CARTA DEL CHICO

He estado pensando en mi padre desde el aniversario de su muerte, el 29 de julio. Este es el tercer año sin él y aunque la vida no es lo mismo, he decidido ser feliz, sólo para que se sienta orgulloso de mi. Pero mi padre siempre me va a asombrar, como lo hacía en vida. Hoy recibí una carta de él, justo cuando necesitaba sus palabras. Mi hermana Dani, de manera sorpresiva me dijo que estaba escaneando las cartas, que mi papá tenía guardadas, en su escritorio y me pasó una que era de mi cumpleaños 14. Esa carta era un tesoro para mí, pero como a los catorce años uno no tiene mucho cuidado con las cosas que tienen valor, no la conservé conmigo. Para mi fortuna, mi viejo la había guardado entre sus valiosas posesiones.

He leído su carta escuchando su voz en mi cabeza, esa voz calmada que tanto extraño. No pude evitar sentir tristeza y alegría al mismo tiempo. Luego me quedé alucinado porque era exactamente lo que necesita. Mi papá siempre está conmigo, necesitaba leer eso. No voy a compartir toda la carta, pero si quiero dejar constancia de esa parte, porque me pareció un hecho milagroso:

 


Gracias papá, siempre tuviste las palabras adecuadas, en el momento correcto. Siempre supiste quien era y aun así eras mi hincha, aunque no fuese el mejor hijo para ti. Siempre me miraste con otros ojos y estabas convencido de que podía ser mejor. Ahora me duele mucho sentir cuanto me amabas papá, porque no estás. Gracias por acordarte de tu hijo desde el cielo y mandarme nuevamente tu mensaje. Mucha gente dirá que es coincidencia, pero las coincidencias así, solo pueden significar providencia.

Salúdame a Jesús y dile que cada día estoy tratando de creer más en él, que ahora entiendo que es mi salvador y mi amigo. No quiero pedir fortuna, pero si que nunca me falten los proyectos de remediación y trabajo para mis amigos. Dile que me regale la sabiduría del rey Salomón, para poder decidir lo más importante con claridad y poder responder a las personas, que necesitan iluminación. Descansa papá, nadie merece el cielo como tú, fuiste el mejor padre, el mejor amigo, el mejor esposo, el mejor abuelo y el mejor tío que la familia ha podido tener.

Tu hijo,

TUPAQ



sábado, 3 de octubre de 2026

LA SUERTE DE LOS BOMBEROS

  

Hay un dicho bastante desafortunado sobre los bomberos que prefiero no escribir, pues casi todos lo conocemos y no tiene ninguna gracia. He tenido varios amigos bomberos y son como una casta distinta: en el fondo son excelentes personas, pero sin duda tienen varios tornillos sueltos. Y cómo no los van a tener si deciden voluntariamente meterse entre las llamas para salvar vidas, algo que escapa de lo común. Por supuesto que es una labor loable, digna de reconocimiento y valoración, especialmente por su carácter ad honorem, ya que nadie les paga por hacerlo. Esta mañana recordé a todos esos buenos amigos bomberos, a mi compadre Paul —quien es instructor contraincendios— y todo lo que aprendí en la industria sobre el manejo de equipos, bombas, mangueras y demás. Es indispensable dominar el uso de bombas, mangueras, bifurcos y pitones si te vas a dedicar a la limpieza de sitios afectados, y con mayor razón si vas a actuar como primer respondedor.

Hoy me tocó dar la charla de cinco minutos y, como no lo hacía desde hace mucho tiempo, no sabía qué tema abordar. Así que, tras acordarme de los bomberos, decidí hablar sobre la Primera Respuesta. Este conjunto de acciones abarca todo lo que se debe hacer para atender un derrame: desde el control y la contención hasta la recuperación y la limpieza del sitio; en esencia, los primeros respondedores son los bomberos de los derrames. Sin planearlo, el tema me salió directamente del corazón y la charla me quedó de diez. “Todos ustedes son primeros respondedores…”, le dije al personal al comenzar. Como la gente que se encarga de este trabajo es sencilla, al principio me miraban como si les estuviera hablando en otro idioma, pero poco a poco lo fueron comprendiendo.

Recordé anécdotas sobre la atención de derrames, a los buenos amigos que quedaron en el camino y las peores situaciones que me ha tocado vivir en este trabajo. Terminé la dinámica haciendo una Genkidama, al mismo estilo de Son Goku, y el personal salió de la charla con una dosis extra de energía brindada por el cosmos para empezar su jornada con el pie derecho. Es un trabajo duro el que realizan, por lo que resulta indispensable que comiencen el día con la moral bien en alto.

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Hoy llegamos a la cascada y, al verlos trabajar, me puse a pensar en que son unas verdaderas máquinas. Estamos avanzando de manera ordenada y metódica, y sé que vamos a terminar a tiempo aunque cueste muchísimo esfuerzo. Por obvias razones, no puedo mostrar fotos de su trabajo, pero sí quería compartirles algunas ilustraciones para que comprendan, de cierta forma, lo que vive esta gente para llevar el pan a la mesa de sus hogares.

1. El hombre y la barrera. 



2. Un minuto para respirar



3. En la línea de combate 



4. los amigos de adelante 



5. Los Recolectores y sus bolsas



Espero que les gusten las ilustraciones, a mi me gusta mucho mi trabajo y lo que hago.
Saludos, 

TUPAQ

jueves, 1 de octubre de 2026

EL BUEN MAXIMAX

 

Conocí a Max cuando andaba desempleado buscando trabajo. Me llamaron para trabajar en una empresa medio francesa, donde el inversionista mayoritario era un peruano. Esta empresa quería entrar al mundo de la remediación y yo necesitaba trabajo. Había pasado algunos meses buscando y mis reservas eran cada vez menores. Mi viejo, quien estaba vivo y con salud en ese tiempo, estaba muy preocupado por mí (lo lamento papá). Llegué a la entrevista por recomendación de otro gran amigo, de hecho, fuimos juntos porque él me había vendido como el especialista en remediación. En sitio estaban el que sería mi jefe, su jefe, el dueño y Max. Como no me conocían me miraban con desconfianza y muy serios. Empezaron hablando de un proyecto de limpieza en el oleoducto, el dueño decía “debemos entrar a remediar, somos una empresa nueva y seria y no está bien que exista un monopolio…”. Yo lo escuchaba detenidamente y con paciencia, luego sacaron un PPT y lo proyectaron, era su plan para hacer la limpieza. Inmediatamente me di cuenta que estaban perdidos en el cosmos. Una sonrisa fue creciendo en mi rostro, como si fuera la cara de Jack Calabaza, esa sonrisa tétrica de alguien que tiene hambre y necesidad.

El jefe de mi ex jefe hablaba sólo en francés y mi ex jefe lo traducía, este era el experto que habían traído de Europa, para que dé su opinión sobre remediaciones en la selva peruana. No me mal entiendan, me cayó muy bien luego, era un tipo muy agradable, pero tenía un estándar europeo para nada aterrizado al Perú. En medio de la discusión les dije “eso no va a funcionar, luego les pedí que pusieran una presentación, que había traído de mis años en el petróleo y comencé diciendo: “estos equipos son los que funcionan, no podemos cargar mucho peso en la selva, hace mucho calor y no hay caminos para camionetas o camiones… este equipo flota en el agua… este otro ayuda a recuperar mejor… necesitamos un bote para atender…” y seguí durante un rato hablando, hasta que en conformidad con mis ideas callé. Un minuto de silencio transcurrió. Luego pude ver en sus caras que algo se iluminaba. Estaba en el momento correcto en el lugar correcto. Les caí bien porque sabía lo que hacía. Al día siguiente me contrataron y tuve uno de los mejores empleos de mi vida. Agradezco a esas personas donde estén y a mi buen amigo Max, quien en esa reunión no dijo nada.

Un mes después ganamos el servicio y fuimos con Max a Iquitos. Entiendo que por mas que me habían contratado, no podían confiar en mi todavía. Max era el hombre confianza y quien manejaba el dinero y la logística. En todo el viaje le hablé de la remediación y como eso nos haría ricos y famosos, Max me respondía casi con monosílabos, pero me cayó bien desde siempre.

Crecimos juntos en la empresa y manejamos 08 proyectos de limpieza y remediación. Al buen Max lo ascendieron para que sea Director de Desarrollo de Negocio y no se que más, yo era el Gerente de Remediación. Hicimos una oficina en Iquitos y un almacén en Nauta, compramos todo y nos metíamos a remediar en medio de la nada. Hicimos que la empresa ganara como 30 millones de dólares y la pasamos bien, entre amistad y risas. Luego me di cuenta que Max captaba las cosas muy rápido, lo que denotaba una inteligencia superior. El dueño de la empresa lo sabía y por eso Max era su persona de confianza, hasta hoy tienen una buena relación. Viajamos a Paris, el primer año con la empresa y conocí la Torre Eiffel. Era un sueño grande que se hacía realidad. Siempre nos cuidamos y nos dimos la mano, lo que hizo que nuestra amistad se convirtiera en hermandad.

Todavía no somos ricos, eso no era el objetivo principal, aunque ahora no me molestaría para nada. Max y yo seguimos luchando para que nuestras familias estén bien. Seguimos trabajando de sol a sol te tengo presente, al ritmo de Salserin y otras salsas. Seguimos teniendo jefes que, en ocasiones, piensan que no somos tan listos, o no se dan cuenta, que conocemos más de la vida, de lo que aparentamos. Mas sabe el Diablo por viejo. Lo bueno es que ahora sabemos con quien podemos contar, en las buenas, en las malas y en las peores.

Ahí estamos en la lucha hermanito.

TUPAQ

PD: Quise contar la historia de Max porque no lo presenté en el post anterior.

 


miércoles, 30 de septiembre de 2026

A UN PASO DE PUBLICAR

 

Entonces empecé por algo. Mi buen amigo Max me está ayudando para la publicación de mi libro, todavía hay un largo camino por recorrer, pero al menos ya he iniciado y es algo para celebrar. Así que ya casi puedo tachar ese pendiente en mi larga lista. Pero que es lo que significa mi libro para mí, justo de eso quiero tratar en este post.

He dedicado gran parte de mi vida a la remediación de suelos. Cada vez que le cuento esto a alguien nuevo siempre me dicen “¿y eso de que se trata?”. Mi yo joven de hace 2500 años tampoco hubiese sabido que iba a terminar en esto, en otra vida pude haber sido chef o director de películas de terror independientes. Remediar suelos en términos técnicos se trata de hacer que: un contaminante de preocupación disminuya su concentración en el suelo que estás trabajando. En mi idioma personal, remediación significa días largos de trabajo, el sol en la cara, paseos en bote, viajes interminables, lugares nuevos, gente nueva, calor intenso, lluvias y muchos amigos juntos siguiendo el mismo objetivo, el cual siempre se trata de dejar las cosas bien.

Cuando encontré la remediación, en el camino de la vida, la saludé de lejos. Luego me acerqué y me quedé admirado de lo que se podía hacer, fue un enamoramiento a fuego lento. Estudié bastante y me esforcé para ser el mejor. Así que, desde el principio, pusieron gente a mi cargo, para que pudiera levantar sitios afectados o hacer trabajos que nadie quería hacer. He limpiado botaderos de chatarra, otros de residuos varios donde encontraba incluso agujas hipodérmicas. He atendido derrames en la madrugada, remediado quebradas y lagunas, limpiado canaletas, pozas y tanques, remediado suelos afectados durante años de operación, por aguas saladas de producción e hidrocarburo viejo, que se hacía como una melcocha. He estado metido en tanques inmensos, donde la luz del sol entraba por un agujero en el techo. He limpiado suelos afectados en el oleoducto y levantado toneladas de suelos con metales pesados, para disposición. He trabajado remediaciones en pantanos, suelos afectados por productos químicos y hasta he atendido un derrame de aceite dieléctrico bastante peligroso. He usado todos los tipos de EPPS, desde trajes nivel c, hasta los trajes encapsulados nivel A. He comprado millones (que no eran míos), en equipos y materiales para la atención de incidentes y remediación y aplicado técnicas que ahora ya no hay en Perú, o no son comunes. Me encanta remediar porque me hace sentir un poco el héroe que quise ser de niño.

Alguna vez mi amigo Apujirka le dijo a alguien especializado en remediación: “para ti remediar es tu trabajo, para TUPAQ es su pasión, si el pudiera remediaría todo el Perú”. No pudo describirme mejor, gracias viejo donde quiera que estés. Hago lo que hago porque es lo que me gusta y soy muy bueno en esto. Alguna persona por ahí me diría “hay TUPAQ, siempre tan modesto”, entiendo su punto de vista, pero luego de tanto andar no puedo pensar de otra manera. Remediar es mi Kung Fu, así que mi libro trata de ello.

No puedo contar más para no espoilear la película, eso diría mi hija Luciana (la primera luz de mi vida). Al momento me encuentro en la selva en un proyecto con 80 trabajadores, entre supervisión, mano de obra y contratistas. Todos los días hace un sol infernal, pero igual salimos a trabajar con buena actitud. No llueve ni de chiste y necesitamos agua, pero la gente se las ingenia para que se reproduzca el agua. El campamento donde estoy es de los mejores que hemos construido, pese a que al final igual lo debemos desarmar y desaparecer. El sitio que estamos remediando es complejo, pero a la vez muy interesante. Todos los días leo la biblia y doy la charla de la mañana, luego nos vamos a la batalla.

Con Jesucristo todo lo puedo, Amen.

 

TUPAQ



viernes, 25 de septiembre de 2026

EL CURSO QUE NUNCA LLEVÉ


Nunca pude hacer el curso de Coaching que quería, lo dejé para ese después que no llegó. Lo mismo pasó con el curso de panificación y también con la publicación de mi libro. Escribí un libro y no lo he publicado. Nunca pude pagarles unas vacaciones a mis padres, fui de vacaciones con ellos un par de veces, pagué parte de los gastos, pero no pude darme el gusto de ir con mis padres a las Vegas, a las pirámides, o a la ciudad imperial del Cuzco (el ombligo del mundo). No he llevado ese curso en control de derrames, o el de Comando de Incidentes que quería llevar. Quise llevar uno en Colombia, la empresa donde estaba no lo pagó y tampoco lo pagué con mi dinero. Puedo justificarme diciendo que no me alcanzaba, pero sería una excusa y no me gustan las excusas. Vendí mi moto para pagar una deuda y luego dije me compraré una nueva y la coloqué en mi larga lista de pendientes.

Le debo un campamento a mi hijo. Nos fuimos de viaje una vez y luego le dije podemos viajar en moto, o hacer un campamento en las montañas. No tengo moto y la idea del campamento se fue esfumando de mi mente, porque soy un adulto ocupado que nunca quiso crecer. Lo bueno es que todavía tenemos tiempo y podemos. No estoy tan viejo, como para no poder soportar un par de noches, durmiendo sobre el suelo, en algún paraje olvidado de nuestro bello país.

…

Ayer, conversando con alguien muy querido, le decía que siempre fui bastante promedio. Fui el segundo en el colegio, lo cual no estuvo nada mal, pero en la universidad no fui para nada sobresaliente. En el Kung Fu era regular, nunca aprendí a pelear como mis instructores, ellos estaban hechos en altas revoluciones, o yo era muy lento. Más de una vez, acabé con la boca reventada, por una patada en el labio. Luego venían las burlas de mis amigos. Todos en Perú sabemos que si sangras perdiste la pelea. He perdido varias peleas.

No se tocar ningún instrumento y no tengo habilidades especiales. No puedo leer rápido y creo que soy más lento que el promedio. También he sido un lector intermitente, que por temporadas se ponía las pilas y leía un libro para adolescentes. Obviamente, también he leído a Vargas Llosa y a Gabriel García Márquez, pero debo reconocer que en los libros de fantasía me pierdo como un niño y me identifico con sus personajes. Por ello, mis libros favoritos mientras crecía fueron: The Never Ending Story, y luego El Principito. Soñaba a veces con el zorro en el desierto, sentado al lado del pequeño príncipe, mirando el horizonte en compañía.  Nunca quise estar sólo.

…

Voy a hacer una lista y empezar a marcar mis pendientes. Ahora que se viene el fin del mundo con esto del avance en la IA, creo que es lo más recomendable. Lo primero que voy a hacer es ir con mi hijo a ese campamento, la moto puede esperar un poco más. Al final de mis días quiero llegar como llegó mi papá, con la tranquilidad de haber vivido una vida plena y feliz, sin deberle nada a nadie y entendiendo que voy a otro plano de felicidad, a compartir lo que soy con mis hermanos mayores.

Sigo leyendo la biblia a diario y me está ayudando a entenderme mejor. Lo recomiendo plenamente, no hay nada como la palabra de Dios (literal).

 

TUPAQ 


miércoles, 16 de septiembre de 2026

LO QUE SI TENGO CLARO

“Lo tengo claro”, es algo que escuchamos continuamente en las reuniones de coordinación. Apenas termina la discusión sobre algún tema importante de la empresa, o el proyecto, siempre hay alguien por ahí que dice “lo tengo claro”. Por alguna razón desconocida estas palabras provocan una sonrisa interna, la cual no puedo compartir debido a la seriedad de las reuniones. “Todos la tienen clara” , pienso, bien por ellos. Ser distraído y tener un poco de TDAH (no estoy diagnosticado, Pero seguro debo tener), no me ha ayudado en estos años a tener tan claro un tema como a mis demás compañeros. Mi concentración divaga entre lo que voy a hacer mañana, la dirección que ha tomado en el proyecto, las tareas de mis hijos, el estado de mi madre, las micro decisiones equivocadas con el dinero, las tantas reuniones con amigos, la moto que no tengo, la ropa que me debo comprar para aparentar y el conocimiento que me falta para poder atender la reunión y dar esa respuesta inteligente, que los demás esperan de mi parte.

Voy a cumplir churrucientos años y por fortuna hay mucho que sigo sin tener claro. Muchas veces sigo caminando por la vida como ese niño inexperto que jugaba con las piedras, sin saber a dónde voy en realidad (como en una canción), aunque con la firme decisión de seguir adelante. La vida sigue a veces siendo ese maravilloso lugar donde descubro cosas nuevas a diario, buenas o malas, pero sigo descubriendo y me sigo maravillando.

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Hoy en una charla de seguridad Hablé a los trabajadores sobre la actitud. He repetido esa charla muchas veces en público y en mi cabeza. Esta vez fue un poco diferente porque le hablé sobre el amor. No sobre el amor platónico o el amor de pareja, sino sobre ese amor que sientes por las cosas que construyes, por esa amistad que te ha tomado años en edificar, por ese trabajo que descubriste que era tu pasión y llenó en ti un lado que pensabas vacío y sin sentido. El amor por hacer las cosas bien, por ser ese héroe que soñabas ser de niño, quien salvaba el mundo con puros actos de buena voluntad.

Minutos antes había leído la Biblia de mi celular. No pude traer la biblia que compré esta semana porque es muy grande. Hoy tocó ISAIAS 41:13, el cual en resumen dice: … Yo soy Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y dice: no temas, yo te ayudo… Entonces a pesar de que no tengo claro muchas cosas, algunas importantes, sé que de alguna manera maravillosa no estoy sólo, el señor está conmigo.

Se que para algunos este post va a resultar confuso. Algunos pensarán porque sigo escribiendo a pesar de que pocas personas leen. Antes lo hacía porque quería compartir mi buena fortuna y mis experiencias, ahora quiero hacerlo porque creo que dentro mío se ha despertado algo que estaba dormido. Creo en Dios, creo en Jesucristo y creo en el Espíritu Santo. No soy perfecto, pero no necesito serlo cuando estoy en gracia, el señor está conmigo y cuida cada paso que doy.

Hace un año murió Charlie Kirk, era un buen hombre que hablaba por la fe. Lo mató un hombre confundido en nombre de la paz, que extraño se ha vuelto el mundo. Ocurrió mucho tema mediático después, pero me quedo con las cosas que decía, lo bien que hablaba sobre su fe, sobre su familia, sobre su esposa e hijos. Me quedo con la fuerza que tenía para tratar temas que para algunos son incómodos. Debemos defender lo que creemos. Ser bueno no se trata de ser siempre agradable, a veces nos toca ser desagradables cuando discutimos de lo que si tenemos claro.

Que Dios los bendiga crean o no crean, todos somos sus hijos.

TUPAC 


lunes, 13 de abril de 2026

AMAR LA COMIDA

 

Amar la comida es un acto muy peruano. Para todos los peruanos la cocina es un orgullo y el máximo placer sobre casi todo. Por mi parte, me gusta tanto comer que aprendí a cocinar y creo que, si hubiese sido chef, habría encontrado un atajo al paraíso. Se cocinar porque viví sólo y también porque mi madre sin querer me enseñó. Pasaba mucho tiempo con ella y la veía cocinar y mirar telenovelas venezolanas. No me dejaba que la ayude a cocinar, pero si me pedía que le espulgue el arroz, que desgrane el choclo, que pele las habas y esas cosas secundarias que son muy importantes al cocinar. Aprendí mirando y cuando estuve sólo me acordé de todo, como si mi cabeza hubiese sido programada, todo vino naturalmente. Cocino bien, no perfecto, pero lo suficiente parque le guste al peruano promedio.

Como pasé mucho tiempo en la casa de mis primos (ítalo-peruanos) los Lucchetti, donde mi primo Enzo era mi mejor amigo de la infancia, ahora me encantan las pastas. Me gustan mucho los tallarines verdes, la bolognesa, la salsa putanesca, la carbonara, el pesto roso, la bechamel, todas esas salsas que se sirven acompañadas con fideos. Que riquito es todo eso, como diría Waldir (el youtuber). Por mucho tiempo he imaginado tener una trattoria y preparar mis pastas desde cero. La cocina es algo tan maravilloso que podría pasarme la vida preparando cosas, como un científico loco en un laboratorio. A los que le gusta la cocina me entienden. La persona que conocí, que sabía cocinar mejor que todas, parecía una bruja con su caldero humeante, elaborando pócimas secretas de amor y melancolía.

Hoy escribo de comida, por un buen amigo que tiene una pequeña Hostería, en un rincón olvidado de Surco, el Gran Piero. Obviamente Piero es italiano y en su pequeño restaurante sirven la mejor comida italiana de Lima (es mi opinión), con ese aroma y ese sabor de comida casera que te invita a quedarte y conversar. Su Restaurante se llama Hostería Monte Rosa y queda en Caminos del Inca 1508/1536, interior 14. Si quieres ser feliz por unas horas anda para allá. Si te gustan las pizzas como a mí, pide una pizza Piero, no te vas a arrepentir. Desconozco la historia exacta de Piero, creo que ha sido administrador de un restaurante famoso, a veces hablo un poco con él cuando llego a su restaurante, es un poco renegón pero buena gente. Entiendo que hay lugares mejores, más bonitos, más elaborados y con toda la parafernalia de los restaurantes italianos, pero en el sitio de Piero comes rico, a buen precio y eres feliz.

A mi hijo Rodrigo le encanta el Tiramisú, es su postre favorito, para mi es el segundo favorito ya que el primero es el pie de manzana. Cuando vamos a esta pequeña Hostería siempre pide tallarines verdes (al pesto) con milanesa de carne y un tiramisú. Luego me dice “papá luego de tu tiramisú este es el mejor”, dentro de mi se que ese es su preferido y es también el mío. Hijo mío yo te guardo tu secreto.

Escribo este post porque es mi manera de ayudar y es que este sitio (que tanto nos gusta) estuvo cerrado por un año, no sé por qué. Posiblemente el anterior arrendatario le subió la renta luego de pandemia, o quizá (viendo el éxito del lugar) le entró la codicia y quiso poner algo propio, no tengo idea. El amigo Piero se demoró, pero encontró este otro nuevo lugar, que es medio escondido y espero que nunca cierre. Vayan a visitarlo y disfruten su comida con su familia y amigos, no se van a arrepentir, se los prometo. Entre tantos lugares horribles que se promueven en Tiktok, este es uno que vale la pena.

 

TUPAQ

 
Pd: Hablar de comida me hizo recordar la película “Comer, Beber y Amar”, les dejo el trailer y pueden mírenla, es muy buena.

martes, 31 de marzo de 2026

SER CINEFILO ES UNA MARAVILLA

 

Me encanta el cine, siempre me ha encantado y debo decir que fue mi padre el que me hizo que me guste tanto. Mi papá, Don Julio Horna Dávila, tenía por costumbre llevarnos al cine apenas salía una película que pudiésemos ver en familia. En la actualidad eso sería una vez al mes, pero cuando era niño era dos o tres veces al año. Hacer cine tomaba su tiempo y esa era la época de los grandes cines. A mi viejo le gustaba el cine Metro y el Roma. Estos eran cines enormes que tenían platea y mezanine (en el tiempo jurásico). Cuanto me gustaba estar en el mezanine y ver a la gente mirando desde abajo y de vez en cuando aventar un papelito o una palomita a la platea. Gran época, hermosísima, siempre de la mano de mis padres y mis hermanas. Luego del cine un heladito.

En esos tiempos el cine en Perú era con subtítulos, yo entendía la mitad de la película que podía leer y la otra la entendía por las actuaciones. Era niño y leía lento, mala mía. Algunas veces mi padre no me llevó al cine porque no iba a entender. Por eso no fui a ver “Lo que el Viento se Llevó” cuando la restrenaron en el cine, sólo fue con mis hermanas y yo me quedé en casa con una pena honda, lamentando el triste abandono familiar. El cine era mi lugar favorito de siempre. La butaca, el sonido y el Technicolor fueron entrañables amigos en los viajes de mi imaginación.

He sido tan cinéfilo que he ido, muchas veces, solo a ver películas. No como palomitas, sólo me siento y me quedo absorto en la película. Si es mala me duermo, pero si es buena o al menos regular me quedo disfrutando los detalles y las actuaciones. No soy muy exigente, si la película es divertida no me importa el género, o que esté para un Oscar. No soy crítico de cine, sólo alguien que disfruta mucho estar ahí. Gracias a Dios a mis hijos también les gusta el cine, sobre todo a mi hija Luciana, así que puedo tener un poco de compañía cuando la necesito. Además, a mi Lu (como le decimos todos) le encanta el terror, y eso es un placer que siempre vamos a compartir. Me hubiese encantado ser director de películas de terror y hacer que las personas se vayan a dormir con pesadillas, que era lo que me pasaba cuando era niño. A pesar de que lo disfrutaba, luego soñaba con dimensiones del terror infinito. Siiiiiii!!!

Esta semana me llamó escribir sobre películas porque he visto dos maravillosas películas de géneros diferentes, pero las dos con bastante comedia. La primera fue “SOLO MIO” con el actor Kevin James. En un mundo con tantos problemas y cosas feas, esta película es de una frescura y una ligereza que la hace necesaria. Seguro que muchos no disfrutan las comedias románticas, pero para mí Kevin James les pone a sus comedias esa naturalidad que te permite decir a veces “ese podría ser yo”. Algo más que hicieron muy bien con esta película y eso depende directamente de los directores Kinnane y todos los que están detrás, es un Soundtrack de lujo, casi todas las canciones en italiano (algunas en inglés), incluso canta Andrea Bocceli. No sé si viajé por segundos al pasado o me proyecté en un viaje a Roma, pero debo decir que la comida italiana y su música son de las maravillas creadas por el hombre. No les cuento más para no arruinar la experiencia. La segunda fue “PROJECT HAIL MARY” que para Latinoamérica se llama “PROYECTO DEL FIN DEL MUNDO”, con el actor que hizo a Ken, Ryan Gosling. He visto casi todas las películas de Ryan Gosling, menos Barbie, y que buen actor que es. En la película, este gran actor, te regala todos los sentimientos. Un rato es cómico, otros melancólico, en otras es un ser humano abandonado, otras un querido profesor, un científico excelente y hasta un cobarde incomprendido. Ese es el regalo de la película, te muestra al que el ser humano puede ser muchas cosas y todo a la vez, pero que a pesar de estar equivocado también puede convertirse en el mayor héroe de la humanidad. Grande Ryan, sé que lo que pueda escribirte un bloggero peruano te importa tres pepinos, pero que hermosa película del espacio nos han regalado tú y los directores Phil Lord y Christopher Miller. Esto es el cine, estar maravillado y poder volar por el espacio escuchando música maravillosa. Realmente muy agradecido.

Saludos a todos y a los que me leen muchas gracias, vayan al cine, vayan con la gente que aman o vayan solos. Paguen su entrada, compren canchita y déjense llevar por su magia. Van a ser las horas mejor invertidas, dejando a un lado el stress de la vida mundana.

 

TUPAQ

Pd: les dejo los Trailers de las dos películas y ustedes decidan.






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