Amar la comida es un acto muy
peruano. Para todos los peruanos la cocina es un orgullo y el máximo placer
sobre casi todo. Por mi parte, me gusta tanto comer que aprendí a cocinar y
creo que, si hubiese sido chef, habría encontrado un atajo al paraíso. Se
cocinar porque viví sólo y también porque mi madre sin querer me enseñó. Pasaba
mucho tiempo con ella y la veía cocinar y mirar telenovelas venezolanas. No me
dejaba que la ayude a cocinar, pero si me pedía que le espulgue el arroz, que
desgrane el choclo, que pele las habas y esas cosas secundarias que son muy
importantes al cocinar. Aprendí mirando y cuando estuve sólo me acordé de todo,
como si mi cabeza hubiese sido programada, todo vino naturalmente. Cocino bien,
no perfecto, pero lo suficiente parque le guste al peruano promedio.
Como pasé mucho tiempo en la casa de mis primos (ítalo-peruanos) los Lucchetti, donde mi primo Enzo era mi mejor amigo de la infancia, ahora me encantan las pastas. Me gustan mucho los tallarines verdes, la bolognesa, la salsa putanesca, la carbonara, el pesto roso, la bechamel, todas esas salsas que se sirven acompañadas con fideos. Que riquito es todo eso, como diría Waldir (el youtuber). Por mucho tiempo he imaginado tener una trattoria y preparar mis pastas desde cero. La cocina es algo tan maravilloso que podría pasarme la vida preparando cosas, como un científico loco en un laboratorio. A los que le gusta la cocina me entienden. La persona que conocí, que sabía cocinar mejor que todas, parecía una bruja con su caldero humeante, elaborando pócimas secretas de amor y melancolía.
Hoy escribo de comida, por un buen amigo que tiene una pequeña Hostería, en un rincón olvidado de Surco, el Gran Piero. Obviamente Piero es italiano y en su pequeño restaurante sirven la mejor comida italiana de Lima (es mi opinión), con ese aroma y ese sabor de comida casera que te invita a quedarte y conversar. Su Restaurante se llama Hostería Monte Rosa y queda en Caminos del Inca 1508/1536, interior 14. Si quieres ser feliz por unas horas anda para allá. Si te gustan las pizzas como a mí, pide una pizza Piero, no te vas a arrepentir. Desconozco la historia exacta de Piero, creo que ha sido administrador de un restaurante famoso, a veces hablo un poco con él cuando llego a su restaurante, es un poco renegón pero buena gente. Entiendo que hay lugares mejores, más bonitos, más elaborados y con toda la parafernalia de los restaurantes italianos, pero en el sitio de Piero comes rico, a buen precio y eres feliz.
A mi hijo Rodrigo le encanta el Tiramisú, es su postre favorito, para mi es el segundo favorito ya que el primero es el pie de manzana. Cuando vamos a esta pequeña Hostería siempre pide tallarines verdes (al pesto) con milanesa de carne y un tiramisú. Luego me dice “papá luego de tu tiramisú este es el mejor”, dentro de mi se que ese es su preferido y es también el mío. Hijo mío yo te guardo tu secreto.
Escribo este post porque es mi manera de ayudar y es que este sitio (que tanto nos gusta) estuvo cerrado por un año, no sé por qué. Posiblemente el anterior arrendatario le subió la renta luego de pandemia, o quizá (viendo el éxito del lugar) le entró la codicia y quiso poner algo propio, no tengo idea. El amigo Piero se demoró, pero encontró este otro nuevo lugar, que es medio escondido y espero que nunca cierre. Vayan a visitarlo y disfruten su comida con su familia y amigos, no se van a arrepentir, se los prometo. Entre tantos lugares horribles que se promueven en Tiktok, este es uno que vale la pena.
TUPAQ