Antes pensaba que para ser un
líder era necesario tener un cargo importante (coordinador, jefe, gerente,
gerente general, CEO o alguno similar); luego, en el camino, conocí a grandes
trabajadores manuales que me enseñaron lo contrario. Ser líder tiene más que
ver con la sabiduría con la que aprendes y enseñas lo que sabes; es saber
tomarte tu tiempo para hacer las cosas y pensar desde afuera, sin precipitarte.
Mis hijos también me han enseñado a ser un mejor líder, además de ser su padre,
porque desde su inocencia me empujan a ser una mejor versión de mí cada día.
---
Hoy tuve una conversación con una
persona a la que admiro. Alguien de su equipo no había hecho una tarea completa
y eso nos había generado un problema. Entonces me dijo: «Tupaq, si tienes que
defenderte, no te preocupes, puedes decir que nos hemos equivocado…». Mi
respuesta inmediata, sin dudarlo, fue: «Yo no soy así, no voy a defenderme
usando al más débil… Ya veré qué hago. Sí creo que tú debes llamarle la
atención a tu equipo, pero yo no me voy a defender solo…». Hubo más contexto,
pero es innecesario colocar todo, porque lo que he puesto resume nuestra
conversación. Debo decir que no soy un santo ni me merezco una medalla, pero
creo que el líder debe defender a los más débiles y preocuparse por que
aprendan; en todo caso, si no aprenden, en ese momento se tomarán decisiones
más severas. Apujirka me decía: «Hay que ser bueno incluso cuando debes
despedir a alguien», y es más o menos así.
---
Hace diez días que no llovía en
campo y hoy, desde las 2:00 a. m., empezó una lluvia torrencial. No estuve en
el campo porque me encontraba en tránsito hacia aquí; sin embargo, mientras
llegaba con la camioneta del área, las nubes negras de lluvia nos perseguían
por la carretera. Mis amigos dirían que soy el hijo del Dios de la lluvia;
antes no lo creía, pero cada vez que voy llegando, la lluvia me acompaña. Hijo
o no, la lluvia viene conmigo, doy fe de eso. Para nosotros, los que limpiamos
sitios afectados, la lluvia es sagrada porque necesitamos el agua. La lluvia
también refresca al cansado en la selva, te renueva las fuerzas y limpia las
plantas. Luego de la lluvia, todo se ve más verde y brillante, como recién
pintado. El único problema es el fango del camino, pero unas botas manchadas de
barro valen la pena a cambio de unas horas de lluvia. Esta lluvia ha sido
especial porque llega con el fin del proyecto. Gracias, Dios padre de la lluvia
y padre de todo.
---
A mis hijos les digo: «Un
comercial y regreso». El proyecto ya casi termina y pronto vamos a ejecutar el
Plan de Abandono. Un grupo de trabajadores se encargará de organizar los
equipos y materiales, otro de los residuos y otro de realizar el desarmado del
campamento; en unos días, el bosque quedará nuevamente quieto, con el murmullo
de los insectos, el croar de los batracios y el brillo de las libélulas en la
noche. Volverá el agua limpia a la quebrada y los agricultores se levantarán
temprano para dar de comer a sus animales y revisar sus cultivos. Aquí no habrá
pasado nada, que es justo lo que se necesita.
Saludos,
TUPAQ

No hay comentarios.:
Publicar un comentario