Ayer estuve conversando con Apujirca, luego de algún tiempo.
Mi buen amigo para más ocupado que la flamante presidenta de la república, la
señora Keiko Fujimori. Pero, a pesar de que nuestra conversación fue corta, fue
muy interesante. Le comenté que estoy escribiendo más seguido en el blog (debe
ser el campo lo que me inspira), y Apujirca me dijo: «Lo que pasa es que eres
un comunicador y lo necesitas». Miré hacia dentro y me dije: «Sí, pues, soy un
comunicador, y eso debe salir». Al que le guste, que lo lea, y al que no, que
pase la página; y es que lo hago para mí.
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Mis
pies ahora están felices: hoy fueron al menos 7.5 km. Al llegar al campamento,
como me faltaban unos pasos, me puse a dar vueltas alrededor. El chofer de la
camioneta, quien también es el dueño del servicio de transporte, me dijo: «Ya
se pasó de físico, ingeniero». Lo que quiso decir es que estaba entrenando
mucho, no que yo tuviera alguna especialidad en ciencias físicas. «Nunca es
mucho», le contesté, «hay que arrear el cuerpo ocioso». Sé que nunca he sido
ocioso; por el contrario, me gusta hacer muchas cosas y pocas veces me quedo
sentado. Esta cualidad me ha llevado a aprender tanto que podría vivir
completamente solo en el wilderness y
sobrevivir al estilo del hijo del rey Ragnar. La mamá de mi amigo diría: «10
000 veces te he dicho que no seas exagerado».
Hoy
me detuve un momento en el campo; estaba preocupado por mi proyecto, porque se
ha extendido un poco. Me senté encima de un tronco cortado, de esos que ponemos
en las trochas para no pisar el lodo. Miré a mi alrededor el trabajo que
estamos haciendo: la quebrada está quedando linda y los árboles se movían al
compás del viento suave. No ha hecho calor hoy; mejor dicho, el cielo estaba
nublado y hacía bochorno, pero era soportable. Recordé un video de la mañana
sobre los regalos que nos ha dado Dios en la Biblia y recité el que me pareció
más bonito: «Si Dios está conmigo, entonces ¿quién contra mí?». Me paré aún
preocupado, pero mientras caminaba y escuchaba la música de la lista de Spotify
que uso para entrenar, sentí que el peso se me iba quitando de encima.
«El
Señor es mi pastor, nada me falta», dice el salmo 23; ser sus ovejas nos hace
humildes. Mi madre me decía: «Hijo, no pierdas la humildad». Nunca me sentí
soberbio, y me preocupé cuando mi mamá me dijo eso, porque luego continuó:
«Dios ha visto tu soberbia y no le ha gustado». Me dijo otras cosas más, pero
eso fue lo más fuerte. Al presente, mi mamá no puede decirme nada porque tiene
una condición que se lo impide, pero eso se me quedó. No entendía de qué se
trataba, y han tenido que pasar años para entenderlo. Me considero el mejor en
mi tema, pero al mejor cazador se le escapa la paloma. Cómo reaccionas después
es lo que importa. Muchas veces culpas al mundo en lugar de entenderte y
perdonarte, y (en adición) pedir ayuda divina. «Con Jesucristo todo lo puedo;
sin él no soy nada». Ahora entiendo que no estoy solo y que en cada dificultad
él me toma de la mano.
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Lamento
haberme puesto un poco bíblico hoy. Sé que estos temas son de cada uno y que en
ocasiones la fe no es el tema preferido de conversación, pero quería contarles
mi experiencia: soy comunicador y no lo puedo evitar.
TUPAQ

«Si Dios está conmigo, entonces ¿quién contra mí?
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