miércoles, 7 de octubre de 2026

PALABRA DE COMUNICADOR

 

Ayer estuve conversando con Apujirca, luego de algún tiempo. Mi buen amigo para más ocupado que la flamante presidenta de la república, la señora Keiko Fujimori. Pero, a pesar de que nuestra conversación fue corta, fue muy interesante. Le comenté que estoy escribiendo más seguido en el blog (debe ser el campo lo que me inspira), y Apujirca me dijo: «Lo que pasa es que eres un comunicador y lo necesitas». Miré hacia dentro y me dije: «Sí, pues, soy un comunicador, y eso debe salir». Al que le guste, que lo lea, y al que no, que pase la página; y es que lo hago para mí.

---

Mis pies ahora están felices: hoy fueron al menos 7.5 km. Al llegar al campamento, como me faltaban unos pasos, me puse a dar vueltas alrededor. El chofer de la camioneta, quien también es el dueño del servicio de transporte, me dijo: «Ya se pasó de físico, ingeniero». Lo que quiso decir es que estaba entrenando mucho, no que yo tuviera alguna especialidad en ciencias físicas. «Nunca es mucho», le contesté, «hay que arrear el cuerpo ocioso». Sé que nunca he sido ocioso; por el contrario, me gusta hacer muchas cosas y pocas veces me quedo sentado. Esta cualidad me ha llevado a aprender tanto que podría vivir completamente solo en el wilderness y sobrevivir al estilo del hijo del rey Ragnar. La mamá de mi amigo diría: «10 000 veces te he dicho que no seas exagerado».

Hoy me detuve un momento en el campo; estaba preocupado por mi proyecto, porque se ha extendido un poco. Me senté encima de un tronco cortado, de esos que ponemos en las trochas para no pisar el lodo. Miré a mi alrededor el trabajo que estamos haciendo: la quebrada está quedando linda y los árboles se movían al compás del viento suave. No ha hecho calor hoy; mejor dicho, el cielo estaba nublado y hacía bochorno, pero era soportable. Recordé un video de la mañana sobre los regalos que nos ha dado Dios en la Biblia y recité el que me pareció más bonito: «Si Dios está conmigo, entonces ¿quién contra mí?». Me paré aún preocupado, pero mientras caminaba y escuchaba la música de la lista de Spotify que uso para entrenar, sentí que el peso se me iba quitando de encima.

«El Señor es mi pastor, nada me falta», dice el salmo 23; ser sus ovejas nos hace humildes. Mi madre me decía: «Hijo, no pierdas la humildad». Nunca me sentí soberbio, y me preocupé cuando mi mamá me dijo eso, porque luego continuó: «Dios ha visto tu soberbia y no le ha gustado». Me dijo otras cosas más, pero eso fue lo más fuerte. Al presente, mi mamá no puede decirme nada porque tiene una condición que se lo impide, pero eso se me quedó. No entendía de qué se trataba, y han tenido que pasar años para entenderlo. Me considero el mejor en mi tema, pero al mejor cazador se le escapa la paloma. Cómo reaccionas después es lo que importa. Muchas veces culpas al mundo en lugar de entenderte y perdonarte, y (en adición) pedir ayuda divina. «Con Jesucristo todo lo puedo; sin él no soy nada». Ahora entiendo que no estoy solo y que en cada dificultad él me toma de la mano.

---

Lamento haberme puesto un poco bíblico hoy. Sé que estos temas son de cada uno y que en ocasiones la fe no es el tema preferido de conversación, pero quería contarles mi experiencia: soy comunicador y no lo puedo evitar.


TUPAQ



1 comentario:

PALABRA DE COMUNICADOR

  Ayer estuve conversando con Apujirca, luego de algún tiempo. Mi buen amigo para más ocupado que la flamante presidenta de la república, ...