jueves, 1 de octubre de 2026

EL BUEN MAXIMAX

 

Conocí a Max cuando andaba desempleado buscando trabajo. Me llamaron para trabajar en una empresa medio francesa, donde el inversionista mayoritario era un peruano. Esta empresa quería entrar al mundo de la remediación y yo necesitaba trabajo. Había pasado algunos meses buscando y mis reservas eran cada vez menores. Mi viejo, quien estaba vivo y con salud en ese tiempo, estaba muy preocupado por mí (lo lamento papá). Llegué a la entrevista por recomendación de otro gran amigo, de hecho, fuimos juntos porque él me había vendido como el especialista en remediación. En sitio estaban el que sería mi jefe, su jefe, el dueño y Max. Como no me conocían me miraban con desconfianza y muy serios. Empezaron hablando de un proyecto de limpieza en el oleoducto, el dueño decía “debemos entrar a remediar, somos una empresa nueva y seria y no está bien que exista un monopolio…”. Yo lo escuchaba detenidamente y con paciencia, luego sacaron un PPT y lo proyectaron, era su plan para hacer la limpieza. Inmediatamente me di cuenta que estaban perdidos en el cosmos. Una sonrisa fue creciendo en mi rostro, como si fuera la cara de Jack Calabaza, esa sonrisa tétrica de alguien que tiene hambre y necesidad.

El jefe de mi ex jefe hablaba sólo en francés y mi ex jefe lo traducía, este era el experto que habían traído de Europa, para que dé su opinión sobre remediaciones en la selva peruana. No me mal entiendan, me cayó muy bien luego, era un tipo muy agradable, pero tenía un estándar europeo para nada aterrizado al Perú. En medio de la discusión les dije “eso no va a funcionar, luego les pedí que pusieran una presentación, que había traído de mis años en el petróleo y comencé diciendo: “estos equipos son los que funcionan, no podemos cargar mucho peso en la selva, hace mucho calor y no hay caminos para camionetas o camiones… este equipo flota en el agua… este otro ayuda a recuperar mejor… necesitamos un bote para atender…” y seguí durante un rato hablando, hasta que en conformidad con mis ideas callé. Un minuto de silencio transcurrió. Luego pude ver en sus caras que algo se iluminaba. Estaba en el momento correcto en el lugar correcto. Les caí bien porque sabía lo que hacía. Al día siguiente me contrataron y tuve uno de los mejores empleos de mi vida. Agradezco a esas personas donde estén y a mi buen amigo Max, quien en esa reunión no dijo nada.

Un mes después ganamos el servicio y fuimos con Max a Iquitos. Entiendo que por mas que me habían contratado, no podían confiar en mi todavía. Max era el hombre confianza y quien manejaba el dinero y la logística. En todo el viaje le hablé de la remediación y como eso nos haría ricos y famosos, Max me respondía casi con monosílabos, pero me cayó bien desde siempre.

Crecimos juntos en la empresa y manejamos 08 proyectos de limpieza y remediación. Al buen Max lo ascendieron para que sea Director de Desarrollo de Negocio y no se que más, yo era el Gerente de Remediación. Hicimos una oficina en Iquitos y un almacén en Nauta, compramos todo y nos metíamos a remediar en medio de la nada. Hicimos que la empresa ganara como 30 millones de dólares y la pasamos bien, entre amistad y risas. Luego me di cuenta que Max captaba las cosas muy rápido, lo que denotaba una inteligencia superior. El dueño de la empresa lo sabía y por eso Max era su persona de confianza, hasta hoy tienen una buena relación. Viajamos a Paris, el primer año con la empresa y conocí la Torre Eiffel. Era un sueño grande que se hacía realidad. Siempre nos cuidamos y nos dimos la mano, lo que hizo que nuestra amistad se convirtiera en hermandad.

Todavía no somos ricos, eso no era el objetivo principal, aunque ahora no me molestaría para nada. Max y yo seguimos luchando para que nuestras familias estén bien. Seguimos trabajando de sol a sol te tengo presente, al ritmo de Salserin y otras salsas. Seguimos teniendo jefes que, en ocasiones, piensan que no somos tan listos, o no se dan cuenta, que conocemos más de la vida, de lo que aparentamos. Mas sabe el Diablo por viejo. Lo bueno es que ahora sabemos con quien podemos contar, en las buenas, en las malas y en las peores.

Ahí estamos en la lucha hermanito.

TUPAQ

PD: Quise contar la historia de Max porque no lo presenté en el post anterior.

 


4 comentarios:

  1. Cuando uno es bueno atrae cosas buenas y personas buenas también

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  2. Que importante cuando un jefe tiene oídos, y cuando el jefe de tu jefe confía en él; y cuando el mano derecha de tu jefe (Max) está abierto a aprender. Pero lo más importante es que te encontraron Julio! Eres bueno en todo sentido; que sigan los éxitos hasta tu primer millón para comprarte una casa grande donde quepa tu corazón 🤪

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