jueves, 14 de marzo de 2019

EL FORSYTH CHALLENGE


Parece que el buen George Forsyth va a ser un buen alcalde (honestamente no daba un centavo por el futbolista). Al menos lo que ha hecho esta semana, cerrando Gamarra por tres días, es absolutamente formidable. Hay que tener huevos de acero para cerrar Gamarra, no sólo por la cantidad de ingresos que genera y obviamente está dejando de generar estos tres días, sino porque hay que ser valiente para enfrentarse a tanto empresario textil de la Rica Vicky.

Mi familia de parte madre era de la Victoria, mis abuelos vivieron sus setenta y cinco años de casados en la Victoria. Yo viví hasta los quince años en aquel viejo distrito, justo a unas cuadras del Canal 11 – RBC televisión – a un paso de Renovación, a una cuadra de Huascarán y a la vuelta del famoso callejón “El Buque”. Años después, fruto del esfuerzo de mi padre, nos mudamos a Surco donde viví hasta que me casé.

La Victoria siempre fue (para mi), ese barrio feo a donde no quieres llevar a los amigos de la universidad; donde es muy probable que te asalten con pistola en mano; donde hay mucha puta con sífilis y abundan las cantinas tipo cámara de gas, donde zombies alcoholizados desfallecen sobre las mesas. Sin embargo, también fue el lugar donde tuve buenos amigos como el gran Mustafá y pasé una infancia feliz. Mi mejor amigo (entre los 10 y los 15) vivía en el callejón de la lata, no sé por qué lo llaman así, pero era más ordenado y limpio que el callejón que daba a la puerta trasera de mi casa, ese lugar sí que era viejo, húmedo e inhabitable.

Mi abuelo me sacaba a pasear en bicicleta a la plaza Manco Cápac, antes que estuviese llena de putas y ladrones, o por lo menos de niño no me daba cuenta. En esa misma plaza, mi viejo me compraba pasteles con crema roja, a los que de cariño les decíamos masotas. Mi mamá asistía a misa todos los domingos en la parroquia de la Victoria y nos llevaba con ella. Cada domingo hacíamos el recorrido de la casa a la parroquia y mirábamos misa de pie. Debe ser por ello que nunca me terminó por gustar la misa y a pesar de que creo en Dios y soy católico, se me hace difícil ir los fines de semana.

No tengo muchos recuerdos entrañables de mi barrio, porque a mi madre nunca le gustó que pare en la calle. De hecho, yo iba a visitar a mi primo hermano al centro de Lima para jugar y luego cuando era adolescente me metí a los Boy Scouts. Todos mis amigos Scouts vivían en el centro de Lima, así que sin querer queriendo terminé caminando por sus calles, conociendo a fumones y rateros y viendo - alguna vez - una película porno en el cine “Tauro”, con el resto de mis compañeros de travesuras. Fueron años maravillosos, en los que no teníamos mayor responsabilidad que el colegio y morir de risa.

Con el pasar de los años he visto cómo la Victoria se ha ido degradando, las casas viejas se han hecho más viejas y se han llenado de huecos, otras se han caído. En las calles nadie recoge la basura y se hacen montículos que luego se pegan en el asfalto. Todo es más gris y pareciera como que en la Victoria no sale el sol. Luego tenemos Gamarra, el emporio más grande de venta de textiles en el país. Gamarra hace millones al día, pero sus calles son inhospitalarias, todo es sucio y todo está pintado y lleno de ambulantes. Así que al enterarme de Forsyth ha cerrado Gamarra, no hice más que alegrarme (gracias George nos hiciste el día). Seguro que mucha gente pierde mucho dinero por esta acción. No obstante, tener un “centro comercial” más limpio y organizado es lo que todos queremos, aunque sepamos que se trate del lugar donde compramos ropa barata no importa, debe estar ordenado y limpio.

Algo más para terminar este post, las personas comunes (el gran promedio) no queremos ambulantes. Se que mucha gente vive del comercio ambulatorio, pero este no tiene sentido en un país que quiere desarrollarse. El comercio ambulatorio debe desaparecer, como deben desaparecer todos los negocios informales que maltratan a sus trabajadores, ensucian las calles, no pagan impuestos y se alimentan de la necesidad y de la falta de educación. Todos queremos vivir una ciudad limpia y ordenada, el que diga que no ya está perdido.

Tupaq

Pd: Les dejo un reportaje sobre la limpieza de Gamarra.



viernes, 8 de marzo de 2019

COMO CIRCULA TU ECONOMÍA


Un ciudadano alemán en Lima arroja un desperdicio al piso, su novia – una profesional peruana – lo mira y le dice “no hagas eso por favor, no seas cochino, que vergüenza”. El alemán confundido y en todo su derecho de réplica le responde “pero si acá es normal, todo el mundo lo hace”. Alemania es un pionero en la protección ambiental, todas las personas segregan los residuos, las calles se mantienen limpias y los productos pagan un impuesto (der Grüne Punkt) para que sus empaques y restos generados sean tratados. Allá nadie tiraría un residuo a la calle, tienen demasiadas leyes y todas funcionan.

Hace unos días aprobaron una ley en Perú para regular el consumo de plásticos, la aprobó casi el pleno del congreso, por supuesto los temas ambientales están de moda y todos quieren ser verdes. Definitivamente es un paso adelante, pero creo que siempre carecemos de planificación para decidir qué hacer y se toman decisiones más por moda que por otra cosa. Las políticas de protección ambiental son (por lo general) mal copiadas de otros países, algunas veces funcionan en otras debe pasar algo de tiempo antes que se corrijan las burradas y se aproximen a la realidad.
Hoy vi una foto en Facebook sobre un Challenge interesante, esta es la foto:


Ahora que a todos les encantan los Challenge para babosos, sería interesante que uno que realmente vale la pena se haga viral. Pero sería más interesante aun, que antes de banear los plásticos, pensemos en limpiar esos grandes botaderos de las ciudades importantes del país, como el de Trujillo, Arequipa y Cuzco. Sería aún más importante enseñarle a la gente la manera adecuada de segregar residuos, algo así como lo trata de hacer la municipalidad de Santiago Surco. Sería importante que en los barrios pobres se solucionen las necesidades básicas, para poder conversar con las personas, sobre lo bonito que es vivir en un ambiente saludable (no importa que sea dentro de una ciudad caótica como Lima). Añoro ver mi ciudad limpia porque aquí nací y, a pesar de que no es el sitio más lindo del mundo, pues es mi ciudad y nuestra capital.


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A los seis años mi juego favorito en la playa era que me revuelquen las olas, entraba furioso en el mar esperando la ola, cuando llegaba me hacía una bolita y dejaba que me revuelque hasta la orilla. Pasaba horas en ese plan, hasta que toda la energía abandonaba mi cuerpo, luego regresaba a casa quemado, cansadísimo y muerto de hambre. Casi siempre íbamos a la Costa Verde, en aquel entonces el agua no olía mal, tampoco se formaban esas espumas marrones o amarillas que se ven ahora en la playa. Había menos gente, más espacio para caminar y nadar y los únicos vendedores eran los del pan con pollo y los barquillos. Mi madre o mi tía nos esperaban en la arena, no usaban sombrilla y les gustaba rostizarse como pollos en horno de pollería. Mi tía Elena usaba aceite de coco o Coca-Cola para agarrar un color negro parejo. A nosotros nos ponían crema de lechuga en el cuerpo, para bajar las quemaduras de tercer grado, luego del primer día de playa. Si de casualidad ibas a una playa del sur, el agua estaba tan limpia que podías verte los pies, cuando el agua te llegaba a la barriga. Da pena que todo eso se haya degradado tanto y que ahora tengamos que buscar una playa limpia, más al sur o más al norte.

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No obstante, debemos reconocer que hay empresas que viven de los residuos. Por ejemplo, las botellas plásticas son bastante apreciadas para la confección de polar (un tipo de tela sintética). También es fuerte el reciclaje de papel, para la fabricación de papel reciclado (Anda, no me digas). Hay mucho dinero en los residuos y es posible importar tecnología de países que ya han superado estos problemas. En la Universidad Nacional Agraria, hubo un proyecto para hacer Biodiesel a partir de aceite reciclado de restaurantes, ignoro si este proyecto continúa en marcha, pero considero que ideas así son fácilmente aplicables y rentables. En Colombia hay una empresa que transforma carros antiguos en coches eléctricos, dándole a la chatarra un valor agregado y una segunda vida. Hace poco en Facebook vi una máquina de compostaje para casa, esta genera compost con los residuos orgánicos y con este se mantienen las plantas, disminuyen los residuos que deben ser eliminados y de paso nos preocupamos por el jardín. No tenemos nada que inventar, solo busquemos y apliquemos ideas económicas que nos permitan (a su vez) mejorar nuestra calidad de vida.

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Hace poco escuché una charla sobre economía circular brindada por mi amigo Christian Cárdenas (excelente consultor ambiental). La idea de la economía circular es crear un sistema cerrado de interacciones entre la economía y el medioambiente (Wikipedia 2019) 😊. Pero que mierda significa esto, pues ser más eficientes en el uso de los recursos (reciclar, reusar, etc.), optimizar los procesos y jugarle limpio al ambiente. No basta con ser verdes, cualquier persona a quien le guste las ensaladas puede ser verde, a veces se es verde sin necesidad de haberlo razonado. Necesitamos producir porque las operaciones mueven la economía, pero debemos conocer el comportamiento del medioambiente frente a la producción y debemos querer profundamente vivir en un lugar hermoso, ambientalmente saludable, para nosotros y por nuestros hijos.

TUPAQ


PD: Les dejo un reportaje sobre la "Basura" en Lima.


miércoles, 6 de marzo de 2019

MENSAJES IMPORTANTES


Hoy leí un cuento que se llama “Esto También Pasará”, me lo compartió alguien a quien quiero mucho. El cuento lo voy a dejar en la postdata, pero antes les voy a hablar un poco sobre su mensaje. Las últimas semanas, he estado como detenido en el tiempo, esperando algo que es poco probable que ocurra. Nada nos puede detener tanto y siempre es mejor tener un plan B, o C, o D, etc. Mi Plan B aparte de escribir en Pushaq, debe incluir a las personas que trabajan conmigo, aquellos quienes necesitan alguien que se preocupe porque se mantengan ocupados.

Mi amigo Juan, mi gran amigo de la universidad, decía “son pocas las personas que se preocupan realmente de los demás, Tupaq”. Mi primo Enzo decía “el buen empresario, trata de pensar en los demás a tu cargo, en que deben tener trabajo, en que la empresa debe prosperar (para que todos aquellos bajo su sombrilla) se mantengan ocupados”. En la película “El Vuelo del Fénix” protagonizada por el famoso Dennis Quaid, uno de los personajes de reparto le dice “si no tienes nada que darle a una persona, por lo menos dale algo que hacer”. Mantenerte ocupado afina tu mente, te enfoca, te ofrece la tranquilidad de abstraerte de los problemas cotidianos y producir. Mi Amigo Edgar de vez en cuando me anima “vamos a salir adelante Tupaq” seguro que si estimado Edgar, “esto también pasará”.

He repetido en mi cabeza este mensaje muchas veces, la mayoría cuando he estado mal y algunas cuando he estado bien. Porque todo en la vida está en cambio constante, relaciones buenas se tornan malas, las peleas cotidianas se acaban, los amigos se van, la vida perece o se transforma. Nunca los pasos que damos son en línea recta, siempre hay tramos más largos y algunos atajos que necesariamente tomamos. Aunque al final todo pasa y debemos ser conscientes de ello. Las cosas buenas y las malas pasan y nada es totalmente bueno o malo.

Un profesor de Negociación me enseñó que las negociaciones son procesos vivos, que no acaban en la mesa de diálogo, ni en las asambleas. Además, me enseñó que todo en la vida es parte de una negociación, ya sea con la empresa donde trabajas, con colegas, en asambleas comunales, con la casera del mercado, con la señora que te demanda por alimentos, etc. Todo es un proceso de negociación, así que paciencia. La paciencia es la mejor arma, de la persona que sabe esperar el resultado final. Mantener el control es una habilidad rara y necesaria, aprende a controlar tu actitud y tus impulsos y (si te ayuda) repite siempre el mensaje del cuento “esto también pasará”.

Tupaq

Pd: les dejo el cuento, espero que lo disfruten tanto como yo lo he disfrutado.

" Esto también pasará"

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: - Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.
Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: -Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero. El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

jueves, 28 de febrero de 2019

SOBRE EL TRABAJO Y OTROS MENESTERES


Salgo apurado de la oficina para ir a pagar los arbitrios. En esta vida no se pueden evitar ni la muerte, ni los impuestos. Entro a un Nissan TIIDA medio viejito el cual es un UBER VIP, en el volante un tipo regordete me saluda con un acento muy particular. “¿Eres de Venezuela?” Le pregunto y por supuesto la respuesta es afirmativa “soy de Caracas señor Tupaq y vivo en Perú desde el 2011”; luego continuo “y ¿Qué tal te trata el Perú?” obviamente no me podía responder una pachotada así que me dijo “pues muy bien señor, en Perú he aprendido dos cosas importantes,  la primera es nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy y la segunda valora lo que tienes” toma aliento y luego prosigue “los peruanos trabajan mucho, yo trabajaba en el metro de Caracas y trabajaba muchas horas pero los fines de semana eran míos. Tengo amigos que trabajaban en oficina allá y les cuesta mucho trabajar más de 12 horas al día”. Por mi cabeza pasan las palabras de un antiguo jefe “Tupaq, el trabajo nunca se acaba, el que se acaba eres tú”.

A veces soy criticado en los trabajos porque llego una hora antes que todos y me voy a la “hora de salida”. Me gusta llegar temprano y ser puntual al salir, lo que en Perú parece ser muy malo, o por lo menos es algo que te hace poco popular. No obstante, no me incomoda que me critiquen. Llego temprano porque me gusta empezar fresco el día, sin que haya gente que joda y me voy a la hora exacta porque quiero pasar tiempo con mi familia. El trabajo nunca se termina, por más que te mates dieciséis horas al día, al día siguiente vas a regresar a la oficina y vas a tener más que hacer. Lo que si se acaba son los momentos en familia – parecen estar contados - así que debes decidir si son verdaderamente importantes para ti y no los quieres perder.

Mi profesor de Economía General de la universidad nos decía que en la vida todo es un costo de oportunidad, haces algo y dejas de hacer otra cosa. Tal vez lo nuevo que haces sea más importante, como por ejemplo ir a estudiar al extranjero y dejar el Perú por unos años. Quizá se trate de la mejor experiencia de tu vida, conocer nuevas culturas, darle la vuelta al mundo, que se yo. Sin embargo, siempre dejas de hacer algo importante a cambio. Cuando eres joven no le das mucho tiempo a la meditación, quieres algo y lo tomas, la juventud te hace creer indestructible y sabio. Cuando ganas años piensas más detenidamente y evalúas, haces pequeños estudios de mercado de cada decisión que tomas y con mayor seguridad rezas para que sea lo correcto. En un tiempo donde no importa lo que hagas y “todo es correcto”, te confundes en decidir qué es lo importante y lo necesario en tu vida.

Después de tanto rebuznar la pregunta (obvia) sería: ¿Qué carajos es lo importante en nuestra vida? La respuesta mejor la elaboramos cada uno de nosotros. Por mi parte, les dejo unos tips levemente razonados: si lo más importante para ti es el trabajo, asegura que todo en tu vida esté orientado a este y que la persona que te siga sepa que siempre va a ser el segundo puesto (win win won). Si lo más importante en tu vida es no hacer nada y pasarla bien, pues busca la manera de no joder a nadie más que a ti mismo y se feliz. Por último, si lo más importante en tu sabrosa (y colorida) vida son las personas a tu alrededor y las relaciones con ellos, pues dales el tiempo que les corresponde, trata de no invadir ese momento que debe ser compartido con ellos y sobre todas las cosas trata de estar ahí en ese preciso instante cuando eres imprescindible. Ten siempre presente, que lo único que no se recupera, es el tiempo.

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Voy a dejar este último párrafo para hablarles de una joven de 16 años de Suecia, ella se llama Greta Thunberg. Resulta que Greta es una joven con síndrome de Asperger quien ha saltado a la popularidad por su campaña sobre el cambio climático. Escucharla te hace sentir miedo y responsabilidad sobre el daño que le hacemos los humanos al planeta. Es hora de tomar acción, esto también es importante y fundamental para todos. Les dejo el video TED donde Greta explica sus ideas e invoca a que iniciemos el cambio.

Tupaq



jueves, 21 de febrero de 2019

LA LUCHA POR LOS PROYECTOS

Hoy me levanté a las 4:30 am y salí a correr. No puedo dormir porque todavía no hemos ganado el proyecto en el que estamos participando. Desde hace dos semanas, el cliente está revisando las propuestas, de las ocho empresas que se han presentado al concurso público. Ocho propuestas de ocho empresas, quienes se dedican a hacer lo mismo que nosotros. El cliente se mantiene críptico sobre quien va a la cabeza. A la fecha no eliminan a nadie y las consultas sobre como haremos las cosas, cuanto nos demoraremos e información adicional requerida para el proceso llegan a diario. La respuesta permanece detenida en el aire, mientras la tensión se puede cortar con un cuchillo… ¿Cuándo putas nos darán la bendita respuesta?

Detrás del proyecto tengo a varios ingenieros haciendo cola, un grupo importante de capataces, enfermeros, logísticos, personal de recursos humanos, supervisores de seguridad y medioambiente – a quienes por moda les dicen supervisores de excelencia operacional – y muchos trabajadores especializados. Mi teléfono se llena de llamadas perdidas, mensajes de voz no escuchados, mensajes de Whatsapp de trabajadores quienes me piden que por favor les dé una oportunidad… y mi respuesta es siempre la misma “Un poco de paciencia viejito, ya debe salir el proyecto, apenas salga te considero en el equipo”. Obviamente no todos pueden estar.

Mucha gente, en este país en vías de desarrollo, vive de los proyectos, aunque cada vez tenemos menos proyectos. Parece que en el sector hidrocarburo nada mejora y en minería tampoco. El gaseoducto del sur del Perú está muerto y sin señales de resurrección. Ya nadie hace Estudios de Impacto Ambiental, al menos no esos estudios ambientales costosos para operaciones aún más costosas. EL país está detenido y los profesionales nos preguntamos ¿qué va a pasar ahora?

En un país con tanta necesidad de crecimiento no es posible que no tengamos proyectos. En Perú todo está para ser implementado o desarrollado. Sólo en medioambiente hay mucho por hacer, como, por ejemplo: construir plantas de tratamiento de aguas residuales en todas las ciudades importantes de costa, sierra y selva; mejorar la disposición de residuos, principalmente de los peligrosos; mejorar parques y jardines y darle a la población un ambiente adecuado. En Lima no tenemos ciclovías, hay muchas personas que quieren movilizarse en bicicleta o scooters, pero no hay por dónde, mejor dicho, no hay por dónde ir sin estar es riesgo de tener un accidente. No hay un plan concreto para el mejoramiento del transporte público, lo que hay son balazos al aire, construcción sin planificación, obras para justificar gastos y la gente sigue jodida con una ciudad cada vez más deteriorada.
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Hace poco me invitaron a un condominio en la playa, donde los propietarios se movilizan en cuatrimoto, un lujo. Siempre fui un muchacho y joven de barrio, en mi vida no había visto un lugar tan bonito en Perú, me sentí como en otro país. Las calles estaban limpias, cestos de basura en la playa, la arena limpia, todo muy organizado y en su lugar. Realmente daba gusto. No creo que todos podamos tener ese nivel de vida (no por ahora), pero al menos podemos ser limpios, mantener las calles sin residuos y tener un servicio de recolección de residuos que funcione. Es demasiado agradable vivir y transitar por un lugar limpio, inmediatamente el estrés se va y las preocupaciones cambian de dimensión, sin querer te vuelves uno más del medio y le juegas limpio al ambiente. Realmente hay tanto por hacer.
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Voy a seguir esperando a ver si nos dan este proyecto tan peleado. Si nos lo dan, hago fiesta hasta las seis de la mañana (me vacilo), voy a abrazar mucho a los amigos con quienes hemos hecho y defendido nuestra propuesta, voy a llamar a esos soldados que me buscan insistentemente para que les de trabajo y quienes además son buenas personas. También llamaré a los profesionales que están en expectativa y les diré anda pégatela 😉 ya estamos adentro.

Tupaq

PD: Les dejo un video interesante sobre tratamiento de aguas residuales en Cuzco.




ECOLÓGICAMENTE MOVILIZADO


Me he pasado casi un año – o probablemente algo más – buscando el vehículo amigable con el medioambiente, para poder desplazarme al trabajo. Mi primera opción siempre fue comprar una motocicleta eléctrica, aunque lo cierto es que todavía en Perú no se venden motos eléctricas de buena calidad, los modelos son muy pequeños y dirigidos al mercado femenino. Mi segunda opción era un Skateboard eléctrico, de hecho, en el futuro quiero tener uno, pero más por diversión que para usarlo como medio de transporte al trabajo. Entonces, la siguiente alternativa obvia era el Patín del Diablo o ahora llamado Scooter Eléctrico.



Dentro de los Scooter Eléctricos hay varias categorías. La primera son los del tipo Vespa o Lambreta, los cuales son bastante femeninos (por los colores y la forma). La segunda son los que se parecen bicicletas eléctricas, pero son más bajos y sin pedales. La tercera - un poco más simpática - son los scooters con llantas anchas, los cuales fueron originalmente diseñados por alemanes y luego los chinos lo copiaron y los venden por millones – esta categoría es la que más ofertada en Lima y son los más odiados. La cuarta y última categoría son los Scooter de patada, como los que usan los niños, aunque construidos en aleaciones de aluminio y con motor en la llanta delantera. El scooter que me he comprado es el de patada. Me compré el modelo NINEBOT S2, de la marca SEGWAY y la verdad es que, aunque me costó pagarlo, no me arrepiento para nada.



Ir en Scooter es algo así como pasear con bicicleta, pero con esteroides y sin sudar. Una gran diferencia a la bici es que vas parado y eso te pone como más alerta. También puedes bajarte más fácil del scooter y detenerte o ir más lento cuando lo desees, porque la velocidad a la que se mueve no es excesiva. Estoy honestamente impresionado con la tecnología de los scooters inteligentes, ya que con una aplicación móvil puedes hacer el seguimiento de todo lo que hace el vehículo. Inclusive lo puedes bloquear usando una contraseña. Como resultado de esta experiencia religiosa, llego a mi trabajo siempre temprano y en adición disfruto de un paseo confortable por las sagradas avenidas de la ciudad.

En hora punta, ir en Scooter te asegura que vas a llegar a ese lugar antes que nadie, porque si no puedes ir por la vereda, vas por la pista sin ocupar gran espacio. Resulta muy sencillo escabullirse entre obstáculos como con ningún otro vehículo, porque el ancho de manejo se limita a lo que ocupa una persona. Obviamente, la mejor hora para manejar scooter es cuando no hay muchos carros y puedes ir por la pista comiendo metros en el modo Sport.

Mi Scooter tiene tres modos, el normal, el limitado y el Sport. En el normal vas lento, pero si pateas con fuerza agarras más aceleración y puedes llegar hasta los 20 Km/hora sin problemas. En el limitado puedes programar la velocidad máxima hasta 15 Km/hora. Finalmente, en el SPORT alcanzas la velocidad máxima de 30 Km/hora a la mayor aceleración, este modo es – como dicen los españoles en sus reviews – LA PUTA LECHE. En modo Sport he dejado tirando cintura a varios ciclistas, quienes al verme pasar raudo tratan de pedalear cuesta arriba con toda su fuerza… ilusos.

Puede parecer que 30 Km/hora no es mucho, pero en realidad para un vehículo donde hay muy poca protección sí que lo es. Es mucho más rápido que pasear en bicicleta (en promedio), patines o skateboard; es más rápido que los hoverboard (WACALA) y más rápido que el monociclo eléctrico o el Segway original (usado por la seguridad en centros comerciales). No necesito ir más rápido en scooter.

Sin ser exagerado, comprarme el Scooter me ha arreglado la vida. Tengo independencia para movilizarme y me encanta sentir la brisa en la cara mientras recorro las calles de Lima. Mi billetera se encuentra más llena porque he dejado de usar UBER y el transporte público. Ahora me alcanza para un café con pan con chocolate en Les Gourmads de Miraflores, o para la bolsita con fruta seca cuando hace hambre. Luego de mi compra veo cada vez a más personas en scooters de patada, que bueno que sea así porque el futuro está en el transporte eléctrico.

Una mensaje para mi amigo Apujirka, viejo deja la camioneta 😊

Tupaq


PD: les dejo un video con los mejores scooters eléctricos del 2019, posiblemente se animen a comprase uno.


martes, 27 de noviembre de 2018

OTRA DE AQUELLAS ASAMBLEAS


Hace unos días un conocido me comentó su participación en una Asamblea Comunal. Aquí les dejo la historia con un poco más de sal y pimienta. 

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En el Salón Comunal el silencio no era posible. Las señoras de la Comunidad Nativa cuchicheaban entre ellas temas cotidianos. Algunos hombres hablaban fuerte y hacían ruidos muy parecidos a los gruñidos. Otros nos saludaban amablemente, recordando buenos momentos de la operación, cuando todo era trabajo y alegría. En la asamblea las risas estaban ausentes y abundaban los gestos adustos y consternados. La tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo de cocina. El Consejero de la comunidad todavía no llegaba y por ello la reunión se encontraba en pausa. El Consejero es un superhéroe para muchos niños y adultos de la Comunidad, no por tratarse de un hombre alto, fuerte o guapo, sino por los proyectos y el dinero que les ha traído. Su abultada cabeza podía verse desde lejos y al acercarse caminando era idéntico a la Hormiga Atómica. Obviamente una Hormiga Atómica con muchos esteroides y sin HD.



El ingreso triunfal del Consejero dio inicio a la Asamblea Comunal. Ambos bandos nos mirábamos con desconfianza. EL primero en tomar la palabra fue el presidente de una desconocida asociación indígena, a quien le encanta gritar en lugar de hablar. Por supuesto no entendíamos nada de lo que decía porque estaba hablando su lengua nativa. Era evidente que estaba lanzando mucho veneno al ambiente, como metiendo sangre y fuego al calor de la contienda. Luego tomó la palabra el Presidente Comunal, quien por casualidad es primo de la autoridad que le había cedido la palabra. Este señor empezó a hablando en español, asegurando que todos los presentes entendamos cada una de sus palabras, sin importar si su mensaje tuviese coherencia o no. Siguiendo los pasos de su hermano, lanzó más leña en la hoguera, el juego estaba echado. La minoría perdedora – obviamente nosotros – tratamos de mantener la compostura a lo largo de toda la Asamblea, exhibiendo nuestra mejor sonrisa ganadora. Una voz interna se esmeraba en hacernos recordar, que las negociaciones no se ganan en Asambleas Comunales.

El primer profesional que se levantó para responder era un tipo delgado, moreno, de baja estatura y mala labia. Luego de decir “no” varias veces y provocar más a la audiencia se sentó con gesto triunfal. El líder de mi equipo lo miró fijamente diciendo con los ojos “pero que iiiiiimbécil”. Luego tomé la palabra discúlpame con el pueblo y decir en resumen “es posible”, con lo cual me gané una pelea con el tipo que había dicho “no”. Era claro que no estaba interesado en ser su amigo, así que mientras él trataba de discutir conmigo, apliqué la mejor mirada de desprecio que me fue posible y volteé a seguir disfrutando la Asamblea. No recuerdo cuantas horas más de lengua nativa tuvimos que escuchar, es posible que hayan sido (en el mejor de los escenarios) seis horas. Todos estábamos reventados de cansancio, bastante aburridos y con mucha hambre. Los Nativos querían más meses de trabajo, aunque el proyecto ya estaba en su fase final. Algunos de ellos gritaban “queda trabajo para ocho meses más”, otros “como mínimo deben ser tres meses”. Los números corrían fugaces en mi cabeza, pero no sumaban.

Ya sólo quedaba la decisión final y para nuestra mala fortuna, el flaco moreno salió a hablar y a rogar que nos dejaran trabajar. Craso error, puso su cuello a disposición y el Consejero lo mordió. El Paro era un hecho definitivo, si no aceptábamos más meses de trabajo nos paraban y punto. El flaco baboso volvió a rogar, pero todo era en vano, ya la había defecado horizontalmente. El líder de mi equipo se paró a expresar su opinión, lo hizo de la mejor manera y con los mejores modales, los nativos quedaron alucinados. Luego siguieron dos horas más en lengua nativa, unos estaban de acuerdo otros no, el ambiente era demasiado tenso. El Consejero volteó donde el flaco de mierda y quiso negociar una ganga y continuar con las operaciones. En la mente de todo el equipo presente ya habíamos ganado, nos iban a dejar trabajar, el flaco sólo debía asentir…nada más. El reloj de alguien sonaba en mi cabeza, tic tac tic tac tic tac. Fueron largos e interminables segundos hasta que el flaco hijo de la verga dijo “No, no se puede hacer de esa manera, discúlpame”. El jefe de Asuntos Comunitarios y el Líder de mi equipo se miraron desconcertados. FLACO HIJO DE PUTA. El Consejero volteó donde el pueblo y dijo “Ah no quieren, entonces PARO CARAJO… ¿es así o no es así?”, el pueblo enfurecido respondió al unísono “! Siiiiiiiiiiiiiiiii ¡”.

Desde ese “aciago” día no trabajamos, los nativos retornaron a sus casas y el proyecto está detenido indefinidamente. Los insectos pican igual, la lluvia cae todos los días (porque es la temporada), la comida de campamento ya me va a sacar una ulcera, mi familia me extraña (aunque cada vez menos) y de noche casi no salen las estrellas, seguro ellas también están molestas con el flaco de mierda. El paro va a continuar y contra el Pueblo es mejor no hacer nada. Porque como dicen las Autoridades, los representantes de las comunidades y el Consejero “la voz del pueblo es la voz de Dios, Carajo Mierda”.

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la historia contada, es sólo una adaptación de la realidad sobre muchas Asambleas similares, donde la mejor moraleja sería "si no sabes, mejor quédate callado" 

Tupaq


Pd: Les dejo un video preparado para la PCM, es sobre los conflictos Socio-Ambientales, muy interesante. Seguro muchos lo han visto, pero se los dejo de todas maneras porque siempre es bueno recordar. 


miércoles, 31 de octubre de 2018

EL BUEN NEGOCIO DE LA LEALTAD


En el final de las cuentas ser leal es un buen negocio. El empleado espera tácitamente la lealtad de parte de su jefe y viceversa. El jefe necesita trabajadores leales, dispuestos a alcanzar cualquier objetivo y mejor aun cuando han comprado este objetivo como propio. El empleado que es leal y sigue al jefe como su líder, ha encontrado dentro de si algo en que creer, ha encontrado el porqué. Es más fácil ser leal cuando “el porqué” es respondido. Es mucho más sencillo cuando todo tiene un significado y más cuando este significado tiene un valor positivo.

La lealtad se basa en la verdad y la experiencia. Una persona es automáticamente leal cuando se le enseña con el ejemplo, más cuando este ejemplo se ha repetido y permanece sin cambios en el tiempo. Nuestra mejor respuesta siempre va a ser a aquello que conocemos como bueno y nos da seguridad.

No es sencillo ser leal, muchas veces suele ser poco valorado y hasta dejado de lado. Por supuesto, es mucho más sencillo cuando la lealtad viene de dos personas, o de un grupo. Hace poco, hablando con mi jefe me decía “es importante que el jefe o el gerente, sepa reconocer quien está a su lado sólo para adularlo y quien realmente mata por ti”. Parece fácil reconocer a estas personas, pero no lo es. El macho Alpha que llevamos dentro a veces ciega nuestra visión y confundimos lealtad con la adulación. No obstante, es prácticamente imposible que el adulón sea leal. Lo más seguro es que ni siquiera disfrute adular, sino que lo haga por ese instinto de supervivencia mal aprendido.

Entre dos personas hábiles siempre voy a preferir al más leal, no necesariamente al más inteligente. La inteligencia no te hace leal o (como muchas veces he sido testigo) mejor que los demás. Cuantas personas inteligentes son genios insoportables, recalcitrantes y soberbios. La lealtad es invaluable y por ello siempre va a ser un negocio seguro y nos va a permitir florecer.

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Tengo el agrado de trabajar con un buen equipo, con gente que da lo mejor de sí y quiere mejorar. Desde las altas esferas, hasta el trabajador manual, todos estamos identificados con lo que hacemos y lo que hacemos es bueno. El giro de la empresa – su Core Business – es noble en sí, Ello hace que sea más sencillo (para el común de las personas) ser leales.

Cada vez es más complicado encontrar gente leal en el mundo de los negocios (peor en la política), por ello mantén tu mensaje claro, trata bien a tu personal y elimina la mala hierba de cuando en vez. Permanece alerta, permanece atento y siempre se agradecido, cuantas veces sea necesario.

Saludos,

Tupaq

Pd: Les dejo un video TED sobre la lealtad, es muy interesante, espero que lo disfruten.



miércoles, 24 de octubre de 2018

EL NEGOCIO DE LA VENTA DE CARNE


EL Gerente de Campo está parado, hablando, en el meeting de jefes de campo – “hace seis meses tuvimos nuestro último accidente (un corto silencio), un señor se rompió la pierna en varias partes, cuando le cayó encima un equipo de soldadura que pesaba como 500 kg” – parecía muy calmado mientras hablaba con los jefes – “nosotros no somos una empresa de venta de carne, como la empresa X, la contratista donde trabajaba este señor” – Ahora se puso muy serio y continuó – “La empresa X le ha retenido su sueldo todo este tiempo y el señor Gonzalo ya no sabe qué hacer para poder pagar su tratamiento, operación y rehabilitación… es una lástima que lo traten así (otro silencio acompañado por miradas desaprobatorias de los jefes)… pero aunque nosotros no vendemos carne, nosotros somos el cliente y ninguno de los que estamos aquí reunidos sabe nada sobre el señor Gonzalo, ¿Dónde nos deja eso?” –. Esta vez, un silencio fúnebre se apoderó del meeting de jefes, todos se miraban entre sí con obvia vergüenza. Era muy cierto que todos en la mesa se habían olvidado del accidente. Por su puesto, el día del accidente todo era escándalo, se llenaron los documentos legales, se hizo la investigación pertinente, se realizaron las inducciones sobre el evento, etc. Luego de un mes alguien preguntaba todavía por Gonzalo. Dos meses después el desierto. Éramos sin duda una Empresa de venta de carne, claro un conciso.

Luego del meeting y de rasgarse las vestiduras llamaron a Gonzalo y le ofrecieron trabajo de vigilante. Aparentemente lo único recomendable en su condición. Le devolvieron su sueldo y buscaron la manera de que la empresa X se ponga al día en sus pagos y que le agilicen los trámites necesarios para que tome los tratamientos médicos, operación y demás. Todo volvió a ser linda primavera en la operación y en los floridos jardines del campamento base era como que no había ocurrido nada. Las aves cantaban, las mariposas volaban, no había accidentes y todo era amor y paz. Colorín colorado este cuento se ha terminado.

En mi cabeza (of course) nada se había acabado. Éramos vendedores de carne que trabajábamos, con fortuna, para un buen jefe. Si el jefe nunca hubiese seguido el accidente, si no hubiese dicho nada en la reunión, nadie de los que estaban sentados en la mesa de jefatura hubiese movido un dedo para ayudar a Gonzalo. Todos hubiésemos seguido nuestras vidas con felicidad y armonía, sin pensar un minuto en el necesitado. Ni siquiera el Jefe de Recursos Humanos – creo honestamente que él menos que todos – tampoco el jefe de Mantenimiento, quien era el “responsable directo” del agraviado. Esa vez el jefe nos enseñó a ser mejores personas.

Luego del evento acontecido me quedé meditando ¿Cuántos casos similares al de Gonzalo se deben presentar cada día? ¿Cuántos deben ser correctamente atendidos? ¿Cuántas empresas no son más que negocios donde se vende a los trabajadores como si se tratara de carne? ¿Cuántas empresas aprovechan la necesidad de la gente y cuando ya no son útiles los desechan como residuos comunes? ¿Cuántos deben aceptar miserias y esas miserias ni se pagan a tiempo? Y otras varias interrogantes atravesaron mi cabeza como balas perdidas. Me sentí muy apenado.

Para mi buena fortuna he trabajado en lugares donde la gente en general es respetada y por lo menos se les paga bien. Inclusive cuando se trataba de proyectos cortos. Creo que no podría trabajar en un lugar donde las personas no sean el recurso más importante, por lo menos ahora no. Este mensaje lo trato de inculcar a mis trabajadores, a los logísticos, a los administrativos, a los Supervisores, a los capataces y a los obreros. Lo más importante siempre son las personas. Sin personas no hay trabajo, ni empresas, ni necesidades, ni nada.

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Quiero añadir algo más a este post. El trabajo que realizamos con mis compañeros en estos proyectos no es un trabajo sencillo, requiere mucho esfuerzo, estar alejado de tu familia, a veces incomunicado, sudar y berrear en el calor de la selva, caminar grandes distancias, estar sucio la mayor parte del día, bañarte donde se puede y en ocasiones usar a diario ropa húmeda. Que puedo decirles, es lo que nos gusta y obviamente no es para todos. Por ello, cuando un trabajador se acerca y me dice que el capataz le ha levantado la voz, o el Supervisor lo ha mirado feo, o que se ha roto una uña que le duele y no lo deja trabajar, le pido dulce e inmediatamente que renuncie, el 95% lo hace. Es importante tratar bien a las personas, pero también es importante contar con personas que estén convencidas y contentas de lo que están haciendo y den lo mejor de sí. La manzana podrida corrompe a las demás… por los siglos de los siglos… amen.

Tupaq.

Pd: Les dejo un video interesante de uno de mis ídolos actuales, el señor Simon Sinek.



martes, 9 de octubre de 2018

CORAZON PARTIO


Subes la colina lo que te cuesta de quince a veinte minutos, llegas cansado y sudando (porque es claro que no estás acostumbrado) y miras el paisaje desde arriba. Subir una colina es en sí una clara representación de éxito, así que dentro de ti todo se encuentra en orden, estás casi muerto, pero en armonía con la naturaleza y tus chakras. Ya en la cima de la colina te quedas respirando profundamente, extiendes los brazos parado sobre dos piedras extrañamente cúbicas y te sientes idéntico a Rocky de Silvester Stallone. En lo profundo de tu mente se escucha la banda sonora de la película. No hay nada que hacer eres un campeón.

Con las nubes en la cabeza recuerdas poco a poco tu infancia, cuando eras el pequeño inexperto que jugaba con sus amigos a trepar árboles. Recuerdas al amigo que se cayó sobre la ortiga, mientras estaban jugando a las chapadas, encima del viejo higo de tu casa. De niño era más fácil trepar cerros con tu familia, lo hacías casi sin perder el aliento a pesar de que lo tuyo no eran las montañas sino el mar. Mejor dicho, tenías el corazón partido entre el mar y las montañas, entre la sierra y la costa, porque tu madre es de la costa, pero tu papá de la sierra. Mitad cholo y mitad serrano, por los siglos de los siglos…

Entonces mi querido Tupaq ¿Qué mierda haces en la selva? Te joden los mosquitos y te cagas de calor todo el día. Te suda la cabeza, las orejas, los bemoles y hasta el ano, pero aun así insistes en regresar cada vez a mirar los putos árboles y sus lianas. En cuatro días te han picado cuatro avispas, una por día sin falta. La primera en la cara, dos en la mano y hoy una en el codo que te dejó adolorido por media hora. También, de estos cuatro días, ha llovido cuatro. El cielo se cayó aparatosamente y todo está mojado y lleno de lodo. Tu ropa está húmeda todo el tiempo, incluso cuando se seca al sol, sigue húmeda y es imposible sacarle el olor a fundillo sudoso remojado. Caminar en este calor te sofoca, y por la tarde quieres echarte a descansar, pero a los cuarenta grados (mismo Magneto) es imposible dormir, así que deambulas entre el comedor y el almacén del campamento. Las malditas botas de jebe te han sacado ampollas en los pies porque ya estás viejo y has trabajado mucho tiempo en una oficina en Lima. Aunque no lo quieras admitir, tu cuerpo es el de un engreído citadino de mierda.

“La selva no es para todos” te repites para que se te grabe en la mente. La primera vez que llegaste a la selva tenías apenas diecisiete años, ni siquiera un mayor de edad (no tenías libreta electoral de tres cuerpos) y te pareció alucinante pero agotadora. Te picaron todas las especies de hormigas, menos la Isula, gracias al cielo. Viste más de cien lagartos, una sachavaca, cinco lobos de rio, varios cientos de monos, algunas serpientes y un sapo que pesaba aproximadamente cinco kilos. Te acostumbraste a cocinar con cucarachas, cuando te tocaba cocinar. Viste por primera vez las hormigas que te limpian la casa y se llevan hasta el último insecto. Te desesperaste por primera vez por tanta picadura de mosquito y te hundiste varias veces en los aguajales hasta el cuello. No obstante, fue entonces cuando te enamoraste de la selva. No le pertenecías, pero en cada caía en el lodo ibas dejando algo. En cada paso mal dado, con la entrepierna escaldada y con cada noche en la carpa para una persona donde no alcanzas, se quedó parte de lo que eres, a huevo que sí.

Cada vez que regresas a la selva te pruebas a ti mismo. Vienes engreído y te vas entrenado para recibir unos cuantos golpes más. Vienes medio dormido y aquí te despiertas. Vienes con el otorongo anestesiado y aquí se aviva el jaguar asesino. La selva no es para todos, pero para ti sí querido Tupaq. Para ti es una fuente de vida inagotable, el lugar donde se vuelven a cargar tus baterías, justo en ese preciso espacio entre las nubes, la tierra y los árboles. Revives cada vez que te bañas con tus amigos en una balsa, o cada vez que realizas esas largas caminatas, donde se te embarra hasta la cara. El olor a hierba húmeda te llama y con fortuna dejas que te caiga un poco de lluvia y de tormenta. Necesitas de la selva.

Así que luego de tantos años tu corazón está partido en tres, está en la playa donde algún día vas a descansar, en las montañas donde acampaste de adolescente, de joven y dejaste algún dibujo en una cueva cual hombre de las cavernas; y en el monte (la selva) donde la energía del bosque te alimenta y te atrae como un imán.

Saludos,

Tupaq

Pd: Les dejo el documental de Alejandro Guerrero de la Selva de los Espejos. 


domingo, 7 de octubre de 2018

EL SECRETO PODER DEL LÍDER


En la película Corazón Valiente (Braveheart) hay una escena donde William Wallace va a visitar al príncipe de Escocia y luego este lo traiciona. Pero antes de que lo traicione William le dice algo así “tú no sabes el poder que tienes, si tú peleas yo te seguiría…”

Completamente de acuerdo con William Wallace. Las personas siempre seguimos a los líderes, más si se trata de familias supuestamente divinas como lo que se creía de los nobles europeos. Para muestra toda la historia de la humanidad: Hitler con Alemania, Mussolini en Italia, Fidel en Cuba, Kenedy en los Estados Unidos de América, el Che Guevara, Gandhi, Moisés, Ezequiel Ataucusi, etc. No importa si alguno de ellos no estuviese completamente cuerdo, la gente los siguió porque creía en ellos y los apoyaban.

Si tienes una idea clara buena o mala, digna de ser asimilada y seguida por alguien, pues la masa te va a seguir. Sea para bien o para mal ese es otro problema. Por supuesto, esto es mucho más efectivo, cuando el fin de tu “empresa” es noble. Exactamente como es el caso de la empresa para la que trabajo, la cual tiene un giro noble per se.

Las masas se mueven en ocasiones como en las fuerzas armadas, donde necesitan un oficial para seguirlo. Este oficial moverá más soldados si su rango es más alto y más si es el presidente del país, quien en la mayoría de estados es el jefe máximo de las fuerzas armadas. Aunque muchos no lo quieran aceptar, cuando el general o el presidente los visite, se sentirán extrañamente orgullosos de tener a su líder cerca. La presencia del líder les dará seguridad y en un sentido inexplicable de satisfacción.

El ojo del amo engorda el caballo, pero el ojo del amo interesado, el que realmente quiere que el caballo esté robusto. Por ello, llegar a un lugar a ver a tus seguidores, no solo debe ser para que noten tu presencia sino para que cuides su forma de andar. La semana pasada mi jefe me pide que venga a campo para asegurar el cierre de un proyecto, no lo pensé dos veces y he venido a quedarme veinte días en campo. Los trabajadores se mueven diferente cuando el jefe está en campo, quieren ser más eficientes y quieren dar el todo y más. Algunos se acercan y me preguntan sobre problemas personales, familiares, sobre el proyecto o sobre cualquier cosa, se sienten bien tratando sus temas mundanos conmigo. La mayoría son mis amigos entrañables de años, a los demás los trato de manera cordial y me aseguro de conocer sus nombres y procedencia.

Este proyecto ha tenido problemas desde el inicio, pero aquí seguimos hacia adelante con la seguridad que se va a cerrar. No me pagan más por permanecer en campo, pero no es necesario. Extraño mucho a mi familia, pero disfruto de pasar un tiempo con los trabajadores. También disfruto que me caiga un poco de lluvia y que se me embarren los zapatos con el lodo de la selva. Y mientras los zapatos se me embarran, trepo esa colina que queda al costado del campamento, voy al sitio a saludar a los obreros y platico con el capataz y los Supervisores de esto o aquello, sin querer queriendo me dedico a que mi caballo coma bien y esté cuidadito.  

Se que estos días en campo la gente me va seguir y se va a poner la camiseta, de manera involuntaria van a rendir más y se van a sentir más confiados. Ese es el efecto del líder cuando pelea a tu lado y te levanta la moral. Por esta razón muchos reyes peleaban con sus ejércitos, inclusive en la línea frontal y a pesar de que eran protegidos por todos, estaban ahí agarrándose a espadazos con el enemigo. Es posible que en estos días coja la pala y cabe unos metros de suelo (sin exagerar unas pulgadas), es posible también que agarre la carretilla y lleve el material a donde debe ser tratado. Voy a estar en la planta de tratamiento y en las zonas de trampas, voy a caminar por las pasarelas y compartir el agua con mis trabajadores, luego iré a hacer un poco de ejercicio (que buena falta me hace) y si me sobra un poco de tiempo, tomaré unas fotos de los árboles en el horizonte, con el río Marañón al fondo y el vapor que sale de ellos hacia las nubes.

Saludos,

Tupaq

Pd: Les dejo el Trailer de Braveheart sacado del baúl de los recuerdos, a los que no la hayan visto véanla. Por otro lado, los que la hayan visto pues vuélvanla a ver, seguro encuentran algo interesante.



AMAR LA COMIDA

  Amar la comida es un acto muy peruano. Para todos los peruanos la cocina es un orgullo y el máximo placer sobre casi todo. Por mi parte, m...